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MIES VAN DER ROHE Y LOS FUNCIONARIOS DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL

MIES VAN DER ROHE Y LOS FUNCIONARIOS DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL
Aprovechándo las últimas rebajas me senté en una réplica de la silla Barcelona en cuero negro. Uno es un mitómano y no lo puede remediar. Me imaginaba leyendo el periódico del los domingos sentado en un icono con patas de acero inoxidable, pero la experiencia no fue tan grata como había supuesto. La imitación no era demasiado cómoda, era bastante complicado terminar la prensa dominical sin dolor de espalda. Sin embargo recordaba que la silla Barcelona era un asiento bien comfortable. Me había sentado en la silla Barcelona en dos lugares distintos, uno en el emplazamiento original para la que fue creada, el Pabellón de Alemania en la Exposición de Barcelona de 1929 y otro en el Ayuntamiento de Zaragoza de la plaza del pilar. No me gusta el edificio de la Casa Consistorial. Los arquitectos neo-renacentistas le otorgaron un volumen con muy poca gracia, demasiado severo; pero en su interior se concitan dos de los hitos de la Historia del Diseño del siglo XX, la silla Barcelona de Mies Van der Rohe y el sillón Wassilly de Marcel Breuer. Da gusto ir a pagar el impuesto de circulación y poder sentarse sobre una pieza diseñada en los años 20, o comprobar como la gente que se va a empadronar espera su turno leyendo la prensa gratuita en el diseño del arquitecto alemán. Los ejemplares del ayuntamiento son excepcionales cumplen a la perfección el fin con el que fueron creados según se desprende de las declaraciones de Mies "la silla tiene que ser ligera. La silla tiene que ser fuerte y tiene que ser cómoda. Es casi más fácil construir un rascacielos que una silla".
Mies rediseñó la silla en los años 50 para fabricarlas en serie con el uso del acero inoxidable. La patente fue adquirida por la empresa alemana Knoll Studio a partir de 1953. Todas sus producciones tienen el logo de Knoll y la firma de Mies en el marco de acero, lo que facilita mucho su identificación. Cada una de estas piezas paga un canon al Museo de Arte Moderno alemán que es el albacéa de todos los diseños originales de Mies Van der Rohe, hecho que implica su precio elevado.
La silla que prové hace poco era incómoda, no había pagado su regalía a los jóvenes artistas alemanes. Creo que cuando quiera leer como me gustaría hacerlo los domingos en mi casa iré al Ayuntamiento a repantingarme sobre la silla Barcelona. Ojalá que el 2008 deje un sillón, un escabel o aunque sea una caseta para perro
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2 comentarios

johana -

no me gusto lo de arriba

El señor de las arenas -

Asi nos va a Zaragoza...Si por lo menos fuese el diván de Le Corbusier...
O la silla de Rietveld...
Amos no me digas...
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