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PINK FLOYD Y EL GATO AL QUE LE PUSIERON POR NOMBRE CABRÓN

PINK FLOYD Y EL GATO AL QUE LE PUSIERON POR NOMBRE CABRÓN

Acaba de comer con Tausiet en el Praga. El cielo estaba tristón y no habíamos hecho ni caso al telediario de la Primera, que todos los días a las tres inunda la cafetería de la plaza Santa Cruz. En las inmedaciones de la Calle Alfonso vi a un señor, que fumaba una faria, con una lámpara de brazos dorados en su mano derecha. No podía ser otro que José  el propietario de la tienda de coleccionismo anteriormente conocida como Paracelso. Paracelso cerró hace casi dos años, ya no se puede apreciar el tucán de alabastro que destacaba en su escaparate lleno de cajas de hojalata y singles originales de los Beatles. Los ojos translúcidos del ave de piedra escrutaban a los curiosos que miraban hacia el interior de la tienda. Se trataba del halcón maltés de este lado del Ebro. José desde que cerró el pequeño comercio de la calle Carrica lleva prometiendo con reabrirlo  en el antiguo local del restaurante el Choque, genuina marisquería para pobres; pero hasta ahora nada de nada. El Choque se merece otro post, lo que se ha vivido ahí dentro

Apremié a Tausiet para que acelerásemos el paso ¡Corre, Tausiet, corre, que vamos a saludar a José! Llegamos a la puerta del antiguo Choque cuando José depositaba la lámpara sobre una mesa de madera maciza. Salió un gato con un lazo azul a recibirnos, miau, miau. José comenzó a echar pestes del minino; incluso llegó a regalárnoslo. Ninguno de los dos estábamos dispuestos a aceptar, pero yo le pregunté por el nombre del animal. "Cabrón, se llama el gato Cabrón". Qué nombre tan poco amistoso. Creo que durará poco en la tienda, aunque José es un pedazo de pan y no se desprenderá de él hasta que logre enjaretárselo a alguien. Me recordó a un conocido que bautizó a su gato como Hidráulico.

José nos enseño las reformas que está llevando a cabo en su establecimiento como quien enseña una casa a sus invitados. Se detuvo especialmente en el almacén del sótano. Es aquí donde tiene montado un pequeño estudio musical. Auténtico paleolítico del Rock. José ha sido capaz de realizar un collage de instrumentos y complementos musicales de los lejanos 60 y 70. Esta orgullosísimo de un sintetizador Korg igual que el que llevaban los Pink Floyd en sus giras. Se parece a las antiguas centrales de telefónica con sus clavijas y botones negros. Nos lo enchufó de propio y comenzó a efectuar efectos de sonido de motores de helicóptero como en "The Wall" al mismo tiempo que distorsonaba con su guitarra eléctrica de origen inglés. Yo miraba una colección de mil ochocientos setenta y pico de novelas por entregas de Julio Verne. Se nos hacía tarde así que nos despedimos prometiendo ir otro día a mirar la tienda con mayor detenimiento. Cuando íbamos a salir por la puerta me fijé en una orla de la Facultad de Medicina de  los años veinte. La mayoría de los allí presentes lucían unos bigotes enormes y además tienen, hoy en día, calle en Zaragoza. Lozano Monzón, Iranzo, Royo Villanova y otros más. De quién narices sería esa orla.

Ni José, ni el gato Cabrón tendrán jamás una calle en la ciudad, pero  su presencia hace que sea más fácil justificar el encanto de Zaragoza 

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4 comentarios

El señor de los ciber -

El gato cabrón, junto con el duende de Gascón de Gotor, y la dama que se aparece en una curva del camino del Tiro de Bola, formarán parte del imaginario colectivo de Zaragoza para siempre. Cuartero protonotario de la Zaragoza encantadora

jcuartero -

Ya no existe. Desaperació de la noche a la mañana. Me han llegado dos leyendas urbanas para explicar su fulminante cierre. La primera que al dueño le toco la lotería o la primitiva y se fue sin previo aviso. La segunda es mucho más negra. el propietario harto del mundo de la hostelería se autodenuncio a sanidad para que precintase el garito.
Cuando Paracelso compró el local entrar a lo que fue la cocina era un espectáculo impactante, había más grasa que en una clínica de liposucciones. Creo que el profesor Bogdanich hubiese sido capaz de descubrir unas nuevas caras de Belmez en las manchas grasientas que se dibujaban en sus paredes ruinosas
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SantiNoBrain -

¿Es verdad que han cerrado el Choque?
Con la de noches que he cenado ahí intentando no pensar lo que había detrás de la puerta de la cocina.

tausiet -

En tu siasmo encomiendo mi espíritu
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