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HUI FENG, LI YIN Y EL AÑO DEL PERRO

HUI FENG, LI YIN Y EL AÑO DEL PERRO

Si me nacionalizase chino amaría el año del perro. No tengo los ojos rasgados pero celebré San Valero como día de año nuevo y la Nochevieja china fue todo comida oriental y licor de flores.

No entiendo al pastelero que colocó, en el Roscón del 29 de enero, una figurita con forma de oso y madroño invernando nata; aunque si tenemos en cuenta que lo que tiene que aparecer en el interior del Roscón es una sorpresa, se podría afirmar que el pastelero era todo un experto en Etimología. Yo hubiese preferido un perro, el perro del año nuevo.

Los chinos son muy listos, pero trabajan mucho lo que me hace pensar que igual no son tan listos como creo. Hace un par de años daba clases de español para extranjeros y me eché un par de amigos chinos. A uno de ellos, Li Yin, le cogí cariño desde el primer día en el que les explicaba el abecedario. Les pregunté a mis alumnos si conocían palabras con cada una de las letras del alfabeto. Al llegar a la letra "J" sólo contestó Li Yin, Jeineken. Gran tipo.

Li Yin nos llevó también al Hui Feng. El Hui Feng es un restaurante Chino de la Calle Graus en el que la gran mayoría de comensales es chino. Un restaurante en el que se sirve comida china auténtica y no la comida tuneada de los restaurantes chinos que han proliferado en occidente como setas desde los años setenta. Lenguas de pato, piel de garra de pollo, ensalada de medusas y una especie de fondue china de nombre ignoto son alguna de las exquisiteces que probamos gracias a Li Yin.

La noche del sábado, que separaba como una bisagra el año del gallo del año del perro, intentamos cenar en el Hui Feng, pero estaban todas las mesas ocupadas por chinos vestidos de manera elegante. La explicación del encargado nos dejó las cosas claras "Noche de año nuevo. No leselva, no come". Eché un vistazo a las mesas por si estaba mi amigo Li Yin, para desearle un feliz año del perro, pero me imagino que lo estaría celebrando con su familia . Una lástima, con las ganas que tengo de ver a Li Yin para decirle que si me nacionalizase chino amaría el año del perro

Cambiamos nuestros planes y fuimos al chino de la calle Unceta. Pensábamos que no sería lo mismo y de hecho no lo fue. No fue ni mejor ni peor, nos ligamos al que parecía el propietario del restaurante. Se llamaba Quiu. No sabría decir si nos emborrachó o lo emborrachamos nosotros a él. Cada día los chinos me caen mejor, pero trabajan demasiado.

Si me nacionalizase chino, me haría chino pensionista. Acabamos dos botellas de licor de flores y otra de cava (quizá de Shangai d´a Noia). Brindamos por los cuartos y por cada una de las campanadas del año nuevo. Zaragoza no es Pekín pero tiene algo de ciudad Prohibida.

Yo de mayor me quiero nacionalizar chino para amar el año del perro

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1 comentario

tausiet -

Bienvenido a la blogosfera, Mr. Goldstein. Perros, chinos, Auster, calamares y millones de ítems más por fin tienen cabida en Cuarterilandia. Albricias.
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