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Se muestran los artículos pertenecientes al tema otro proyecto goya. CK Wilde es un artista que desarrolla una serie de collages con biletes de todo el mundo. La relación entre arte y dinero es un aspecto polémico que subyace en la obra de Wilde. El dinero se convierte en objeto artístico y el arte es dinero. Una vez que ha confeccionado la imagen monetaria le aplica un tratamiento con cera para conservar su trabajo, para convertir el billete en algo tan duradero como la moneda. Goya ha influido mucho a este artista que vende sus trabajos en la Pavel Zoubok Gallery de la calle 23 en Manhattan. Los Caprichos, Los desatres de guerra y las Pinturas negras han inspirado varios de sus trabajos. La imagen corresponde a la reinterpretación de "Contra el bien general" de la serie de los Desastres de la guerra. En estos días de excesos calóricos, nada mejor que un buena lata de conservas Goya. Warhol inmortalizó la imagen del bote de sopas Campbell. Hoy es un icono que ha trascendido las cualidades alimenticias de un concentrado de tomate. En su día los, críticos de arte, que creen que lo saben todo argumentaron que la intención de Warhol era poner en entredicho al sistema capitalista de consumo desaforado; pero hace poco un documental de la cadena británica Channel 4 demostró que detrás de sus intenciones se escondía más una cuestión afectiva que de de crítica feroz al sistema. Warhol había crecido en Pittsburg y su madre, de origen eslovaco, Julia Warhola preparaba casi a dario un buen plato de sopa Campbell, como complemento a un menú reducido por las estrecheces económicas. Resulta que tambíén al otro lado del Atlántico existe una compañía, Goya Foods, que se dedica a las conservas y productos alimenticios manufacturados. Se trata de la mayor empresa hispana de alimentación de USA y la tercera de todo el país. En la imagen se aprecia una de sus latas que podría ser un icono del Pop Art de aquí como los Huesitos, los adoquines o el baturrico de Jaysso. La historia de Goya Foods es peculiar. El nombre comercial se pierde en la noche de los tiempos, lo que se sabe es que un señor de origen burgalés, Prudencio Unanue, que vivía en el sur de Manhattan se montó en 1916 un negocio de importación de productos españoles para abastecer a la colonia española de NYC. Compraba aceite de oliva, azafrán para las paellas y sardinas rancias para la vigilia. El negocio le comenzó a ir estupendamente hasta que estalló la Guerra Civil. Así que no le quedó más remedio que adquirir la marca comercial de sardinas que distribuía por la Gran Manzana. Las Sardinas Goya fueron compradas al procesador marroquí que tenía la patente, por la increíble cifra de un dólar(ni que decir que este procesador marroquí no tiene buena fama en las escuelas de Economía y Empresariales neoyorquinas). Desde ese momento la compañía comenzó a crecer hasta convertirse en un gigante de las latas de comida hispana. Hoy en día se enuentran en Zaragoza en los comercios de inmigrantes sudamericanos, qué de vueltas da la vida. Los sucesores de Unanue están bastante interesados en la Historia y el Arte. De hecho donaron su colección de etiquetas, anuncios publicitarios y otro objetos diversos que hoy forman parte del Museo Nacional deHistoria Americana, del Smithsonian Institute en Washington. Quizá, hasta con suerte, quisiesen ceder algo par el Espacio Goya. #La imagen es la versión de aquí del bote de sopa de tomate Campbell de Warhol Yasumasa Morimura es una artista japonesa que ha entrado en la Historia del arte por reproducir cuadros antiguos occidentales y reinterpretarlos con protagonistas orientales. Unas veces se limita a insertar infográficamente su propio rostro en reproducciones fotográficas de gran de calidad y otras recrea escenarios completos. Se trata de un nuevo dadaismo japonés que rinde homenaje, crítica y revisión kitschs al lenguaje universal de la pintura. Goya es uno, por no decir que el más, de los creadores que le sirven de fuente de inspiración. #La imagen representa la Duquesa de alba de Goya Su obra no deja lugar a la indiferencia, está hecha para provocar, para herir susceptibilidades. Intentan satisfacer el lado oscuro de la especie humana para que un cierto regusto amargo se quede en la boca de los asistentes a sus exposiciones. Se trata de una revisión de los trabajos de Duchamp al respecto de la dialéctica entre sacralización y desacralización de la obra de arte. En varias entrevistas se han reconocido la influencia que Goya ha ejercido en su trabajo, tanto es así que le han dedicado tres homenajes. (Algunos los califican de atentados). El primero de ellos es la reproducción a tamaño real con muñecos de látex de unos de los grabados de los desatres de la guerra. Con esta obra pretenden causar el mismo efecto que podrían causar los grabados hace doscientos años cuando la cultura visual no estaba tan bregada como hoy en día. Se titula Grandes hazañas con muertos. Los hermanos Chapman quedaron satisfechos con su tuneado de la obra gráfica de Goya, de hecho continuaron en esa línea, en Mayo de 2005, con una reinterpretación de la serie "los caprichos" que dispusieron en forma de perro haciendo su necesidades. Lleva por título Like a dog returs its vomit: En los grabados aperecen ranas satánicas, cabras y chimpances de nariz roja. Se puede apreciar en la fotografía del anterior post. La obra se expuso en la London White cube Gallery y cada grabado se vendía a 13.500 libras. Lo interesante de los Chapman no es si a uno le gustan o no, es la polémica que suscitan. Sus exposiciones tienen un caudal importante de visitantes que llenan las salas para ensalzar o para denostar su trabajo. Ya lo dice el saber popular "No ofende quien quiere sino quien puede". Todo se gestó donde suelen comenzar últimamente las iniciativas interesantes, en la mesa del Praga más próxima a la máquina del tabaco. Abdel, el cocinero, estaba contento, había conseguido un tipo de mantequilla especial para el cous-cous de los jueves. Cous-cous que ha bautizado (dudo que a un cous-cous se le pueda bautizar, es un adjetivo propio de los discursos de Benedicto XVI) como cous-cous real. La felicidad de Abdel se transformaba en cánticos marroquíes. Los chicos de Lobomedia estaban en la mesa contigua y parecía que en algún momento se involucraban en nuestra conversación. Los escasos restos de sémola,que se habían caído de unos platos llenos, servían de testigos a una serie de reflexiones sobre la última adquisición de un Goya por parte del Gobierno de Aragón a través de la Fundación Plaza. La charla derivó en lo que cada uno entendíamos por el proyecto Goya. Tausiet, como buen iconoclasta humanista, sostenía una opinión inclasificable. Demasiado avanzada para nuestro tiempo. Una mezcla entre Buñuel, Ibáñez, Marx (Karlos y Groucho) y Julio Verne. El otro contertulio L.M. Ortego, detective del patrimonio, el Philip Marlow del Gótico Aragonés, está preparando un artículo serio y riguroso al respecto, así que no adelantaré nada de su línea argumental. La tercera opinión era la mía que iré desgranando en una serie de post. El hecho de que los tres nos pusiésemos a elucubrar sobre el pintor de Fuendetodos no podía acarrear nada positivo, como se demostró al día siguiente cuando se robó un cuadro del aragonés en Nueva Jersey. Ortego, el detective, lo hubiese recuperado sin tener que pagar los 50.000$ de recompensa. La idea fundamental que rige toda mi opinión sobre el espacio Goya, es que los fondos originales de Goya a los que pueden acceder las Instituciones Públicas aragonesas producirán un resultado ramplón, un Museo, Centro o Espacio(llámese como se quiera) de segunda fila, que despertará un interés bastante limitado. La apuesta tiene que ser alta. Debemos correr un riesgo elevado si queremos convertir la Plaza de los Sitios como un referente artístico mundial. El proyecto no debe reducirse a la exhibición de unos cuantos lienzos, cartones para tapices o bocetos de pintura mural. Tenemos que mostrar algo que sea capaz de atraer a un señor que vive en los Alpes Suizos, en el Estado de Indiana o en el Perigord francés. La influencia de Goya ha provocado auténticas maravillas en la Historia del Arte, es ahí donde podemos conseguir un vasto número de piezas excepcionales. Continuaré explicando mis ideas en sucesivos post. De momento dejo la instalación de los Jack y Dinos Chapman sobre el perro de Goya. Se trata de una serie de los Desastres de la Guerra modificados (Algo similar a lo que hace Arnulf Rainer pero con un estilo más transgresor) y colocados con esta original forma. El próximo día profundizaré en la obra de los Hermanos Chapman y la hipoteca creadora que tienen con el genio de Goya |