CONAN DOYLE Y EL REAL ZARAGOZA
Nessun dorma!... Nessun dorma!...
Tu pure, o Principessa,
nella tua fredda stanza
guardi le stelle che tremano...
d’amore e di speranza!
Ma il mio mistero è chiuso in me,
il nome mio nessun saprà!
No, no, sulla tua bocca lo dirò,
quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scoglierà
il silenzio che ti fa mia!
(Il nome suo nessun saprà...)
(E noi dovrem ahimè, morir, morir...)
Dilegua, o notte! tramontate, stelle!
Tramontate, stelle! All’alba vincerò!
Vincerò! Vincerò!
Muy bonita resultó la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Torino con sus patinadores antorcha, sus yunques ígneos que rompían la oscuridad de los Alpes y la elegancia de Carla Bruni,verdadera emperatriz Turandot capaz de derretir el hielo con sus gestos o con sus ojos. A todo ello hay que sumar el Nessun Dorma interpretado por Pavarotti. El Nessun Dorma es el aria masculina más conmovedora de toda la Historia de la Ópera y verdadero momento cumbre de la música de Puccini. Corresponde al inicio del tercer acto de Turandot, en otro post analizaré más profundamente esta ópera ambientada en la China imperial; ya que el objetivo de éste es recordar que el Tenor Fleta fue la primera persona que cantó en público este icono musical. El tenor de Albalate de Cinca encarnó al príncipe Calaf en el estreno mundial de Turandot el 25 de abril de 1926 en la Scala de Milan. La tumba de miguel Fleta puede contemplarse hoy en el cementerio de Zaragoza
Ayer, tras leer el blog de Mario Ornat, tenía preparado el título del post sobre las semifinales de copa, pensaba denominarlo la soledad del zaragocista en Calahorra. Pero una serie de señales, de presagios que podrían haber sido interpretados por un aurispice, deberían haberme puesto en guardia frente lo que iba a pasar en lo que Mario Ornat definía como un rectágulo de esmeralda bañado por los focos y convertido en el escenario de los sueños, de las ilusiones, de los tacos de diamante, de las parábolas perfectas y de los regates trazados por el pincel de un impresionista.
Por la mañana un oráculo me había advertido que la estatua de Quintiliano había aparecido arropada por una bufanda del Zaragoza el día después que Galletti iniciase el declive del imperio galáctico en una montaña mágica. Por la tarde, la nostalgia de tangos porteños se mezclaba con la épica esperando que llegase el momento de poder mirar a los ojos de los reyes del mambo sin bajar los ojos.
La Copa tiene aroma de genialidad, de lo sublime, de lo efimero; de lo que se olvida dos semanas después pero permanece para siempre en la memoria colectiva que nos define para bien y para mal, una escultura de hielo que se saborea, años después, en el recuerdo.
No pude asistir a la Romareda, esperaba ver el partido solo, sufriendo, contemplando como dos tarjetas hacían humo las esperanzas, pero tenía el recuerdo de los anteriores miércoles en el campo. En los bares no hay bocadillo al descanso, pero coincidí con la colonia zaragocista de Calahorra, los que vivían por Tenor Fleta, los que hacían referencia al Miguel Servet y los que desde el momento en el que empezó a rodar el balón sabíamos que el post que tenía previsto nunca iba a ser
Inaugura la sección D. Sindulfo García, protagonista de la novela el Anacronópete, natural y vecino de la ciudad del Cierzo. Se trata del primer personaje de la Historia de la Literatura que fue capaz de crear una máquina del tiempo(1887), se adelantó nada más y nada menos que ocho años a H.G Wells(1895) en fabricar el aparato capaz de pasar de nuestros días a épocas remotas sepultadas por el olvido.
El Anacronópete es una novela publicada por Enrique Gaspar, novelista, poeta, dramaturgo, periodista, escritor de zarzuelas y diplomático español nacido en Madrid a mediados del siglo XIX y que murió nada más comenzar el siglo XX en Oloron, localidad en la que había sido cónsul. Su vida es cuando menos atípica, se casó con una bella aristócrata y fue introductor del teatro social en España; pero sobre todo destaca su faceta diplomática,ya que fue destinado a lugares tan exóticos como Macao o Hong Kong, donde adquirió grandes conocimientos en cultura oriental.
Sindulfo García el zaragozano inventor chiflado vive cerca del Pilar. En uno de los grabados del libro, magníficamente trazados por Francesc Soler, se aprecian las cupulas inconfundibles de la basílica. Comienza la trama en la ciudad del Ebro, pero por amor a una joven madrileña y a sus cocidos el científico se traslada a la capital, donde culminará su magna obra: El anacronópete. El anacronópete no es otra cosa que la máquina que permitirá retroceder en el tiempo a Sindulfo, su ayudante Benjamín y al resto de personajes que nutren el relato satírico que intenta ridiculizar a Julio Verne. Entre otros destinos los protagonistas vivirán fascinantes aventuras en la Guerra de Tetuán, en la Pompeya prevesubiana y en la China del siglo III.
Desde Zaragoza reclamamos una calle para uno de nuestros más grandes inventores
Este artículo inaugura la serie Capiteles de provincia, un conjunto de escritos sobre anacronismos de piedra y curiosidades relacionadas con los relieves escultóricos. Nuestro patrimonio está repleto de ejemplos curiosos que han pasado inadvertidos a los ojos del historiador del arte o del turista ocasional.
El ejemplo que vamos a analizar no es otro que este maravilloso escudo en piedra del Athletic Club de Bilbao, que se encuentra en un capitel de Santa María la Mayor de Trujillo (Cáceres). La historia que rodea la ejecución del capitel es larga. Nos tenemos que remontar a la fría mañana del día de todos los Santos de 1755, a eso de las diez sucedió el mayor seísmo que ha experimentado la Península Ibérica en toda su Historia. El fenómeno se conoce como el Terremoto de Lisboa, acontecimiento que sacudió las conciencias de la época como se puede apreciar en Cándido de Voltaire(viva el setram). El terremoto alcanzó el grado X en Lisboa y aledaños. Sevilla perdió un gran porcentaje de sus viviendas. Se produjo un tsunami en la costa gaditana que ocasiono un número elevado de víctimas; e incluso hay quien aseguró que se sintió en Viena. Observando el mapa de isoistas (las líneas que unen los puntos de igual intensidad sísmica) se aprecia que el grado V lacanzó parte de las provincias de Teruel y de Zaragoza. Pero en lo relacionado con el escudo del Athletic, que es lo que nos interesa, provocó el derrumbe de las construcciones arquitectónicas más importantes de Trujillo, entre ellas la torre de Santa María la Mayor.
En el siglo XX se comenzó a restaurar el programa iconográfico de los capiteles de la torre. La tarea se encomendó a Antonio Serván, un cantero local hincha del Athletic de Bilbao, bajo dirección de los arquitectos encargados de consolidar la estructura. Antonio se dio el capricho de inmortalizar en piedra el escudo del equipo que solía llevar en un pin muy cerquita del corazón. Se trata de un relieve de 50 x 40 centímetros. Es una lástima que la advocación de la iglesia no fuese San Mamés.
En la visita guiada por un peculiar guía turístico, que consideraba que Felipe II no era un tipo austero ni tan siquiera rancio, se nos dio a entender que Trujillo no está muy satisfecho con su capitel clementista, pero como podréis comprobar en sucesivas entregas de Capiteles de Provincia se pueden dar con un canto en los dientes
El abuelo de los Munster era el personaje favorito de las series de mi juventud(en su reposición). Eso era un abuelo de verdad, un jubilado con alas que espera todos los años el programa del IMSERSO para ver si hay presupuestados viajes a Transilvania. Por desgracia la muerte no respeta ni a los vampiros, que supuestamente ya están muertos, pobre Al Lewis que dejará de convertirse en murciélago a los 95 años. El abuelo de los Munster me recordaba a un profesor de Agustinos que se llamababa Wigberto, el genuino Padre Wigberto. Su hábito oscuro era semejante al del suegro de Hermann Monster y sus orejas acababan en la misma forma puntiaguda. Por supuesto prefería al abuelo de los Monsters, que no era de Saldaña, provincia de Palencia; y además seguro que no era tan imparcial explicándonos la Guerra Civil.
Al Lewis, lunes 6-8
Si me nacionalizase chino amaría el año del perro. No tengo los ojos rasgados pero celebré San Valero como día de año nuevo y la Nochevieja china fue todo comida oriental y licor de flores.
No entiendo al pastelero que colocó, en el Roscón del 29 de enero, una figurita con forma de oso y madroño invernando nata; aunque si tenemos en cuenta que lo que tiene que aparecer en el interior del Roscón es una sorpresa, se podría afirmar que el pastelero era todo un experto en Etimología. Yo hubiese preferido un perro, el perro del año nuevo.
Los chinos son muy listos, pero trabajan mucho lo que me hace pensar que igual no son tan listos como creo. Hace un par de años daba clases de español para extranjeros y me eché un par de amigos chinos. A uno de ellos, Li Yin, le cogí cariño desde el primer día en el que les explicaba el abecedario. Les pregunté a mis alumnos si conocían palabras con cada una de las letras del alfabeto. Al llegar a la letra "J" sólo contestó Li Yin, Jeineken. Gran tipo.
Li Yin nos llevó también al Hui Feng. El Hui Feng es un restaurante Chino de la Calle Graus en el que la gran mayoría de comensales es chino. Un restaurante en el que se sirve comida china auténtica y no la comida tuneada de los restaurantes chinos que han proliferado en occidente como setas desde los años setenta. Lenguas de pato, piel de garra de pollo, ensalada de medusas y una especie de fondue china de nombre ignoto son alguna de las exquisiteces que probamos gracias a Li Yin.
La noche del sábado, que separaba como una bisagra el año del gallo del año del perro, intentamos cenar en el Hui Feng, pero estaban todas las mesas ocupadas por chinos vestidos de manera elegante. La explicación del encargado nos dejó las cosas claras "Noche de año nuevo. No leselva, no come". Eché un vistazo a las mesas por si estaba mi amigo Li Yin, para desearle un feliz año del perro, pero me imagino que lo estaría celebrando con su familia . Una lástima, con las ganas que tengo de ver a Li Yin para decirle que si me nacionalizase chino amaría el año del perro
Cambiamos nuestros planes y fuimos al chino de la calle Unceta. Pensábamos que no sería lo mismo y de hecho no lo fue. No fue ni mejor ni peor, nos ligamos al que parecía el propietario del restaurante. Se llamaba Quiu. No sabría decir si nos emborrachó o lo emborrachamos nosotros a él. Cada día los chinos me caen mejor, pero trabajan demasiado.
Si me nacionalizase chino, me haría chino pensionista. Acabamos dos botellas de licor de flores y otra de cava (quizá de Shangai d´a Noia). Brindamos por los cuartos y por cada una de las campanadas del año nuevo. Zaragoza no es Pekín pero tiene algo de ciudad Prohibida.
Yo de mayor me quiero nacionalizar chino para amar el año del perro