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LA AUGUSTA DE JARNÉS TIENE QUIEN LA VISITE

LA AUGUSTA DE JARNÉS TIENE QUIEN LA VISITE

Hay espacios de los que es imposible desprenderse. Lugares que se repiten de una manera tan frecuente que escapan de las leyes del azar. Sitios que nos marcan su impronta al rojo vivo en nuestra memoria. Puede que sea una calle, un balcón o el reflejo del sol sobre un charco. El casco antiguo de Zaragoza produjo ese efecto en la prosa de Jarnés.

 En 1990 la editorial Aguilar en colaboración con Turespaña publicó un libro sobre rutas literarias en España, llevaba el título tan original de Rutas Literarias de España. Tenía tantos capítulos como comunidades autónomas. El dedicado a Aragón estaba escrito por Ildefonso Manuel gil y se centraba exclusivamente en la figura de Jarnés. Proponía recorrer en tres días varias localidades aragonesas acompañados de las novelas de Jarnés. El primer día se debái visitar Alhama de Aragón y el Monasterio de Piedra que aparecen en en Paula y Paulita bajo los nombres de Aguas Vivas y Abadía de los Fresnos. El segundo día se pasaría en Augusta, la Zaragoza jarnesiana;  y el tercero en Daroca y Albarracín.

En Augusta se desarrollan la mayoría de las novelas de Jarnés, El profesor inútil (1926), El convidado de Papel (1928), Locura y muerte de nadie (1929). Teoría del zumbel (1931). Lo rojo y lo Azul (1932) y La novia del viento (1940). Un ejemplo del espacio zaragozano descrito por las palabras de Jarnés se puede leer en el Convidado de Papel. El paseo de un seminarista desde la Plaza San Carlos hasta la arboleda de Macanaz. Al leer el artículo tuve la curiosidad de hacer el mismo recorrido intentando visualizar las calles y las plazas de ochenta años antes.

" La ruta de angostas callejuelas se ensancha dos veces, en dos plazas tan singulares que no parecen abrirse en la misma ciudad. Hay en la primera un mercado, denso de gritos bronos, de acres olores de huerto y de establo, ceñido por edificios alegres, nuevos o modenizados, con acceso al corazón de la ciudad por una ancha calle recién contruida, donde la joya auténtica de un palacio plateresco fue sustituida por un Monte de Piedad, acogedor de todas las formas vergonzantes de Augusta. Un valor arqueológico perdido a cambio de un moderno valor filantrópico más accesible a la sensibilidad del buen burgués. Poco más tarde salen a la segunda plaza. Ésta es más ancha, sin greguerías plebeyas y perfumes de matadero. Aquí solo se percibe un sutil perfume de siglos heroicos y de acacias municipales. En medio de las acacias se alza una fuente donde una mujer bíblica vacía perennemente dos cántaros en la taza. Hay jardincillos en torno a la fuente, muros blasonados en torno a los jardincillos. A un costado, la fachada gris de un templo. Al otro la de un palacete pintado de ocre

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Memorias de un Muerto

Memorias de un Muerto

Este verano no pude visitar la tumba de Chateaubriand en Saint Malo. La marea hace imposible acceder al montículo,  que contempla la muralla de la ciudad bretona. Sólo las gaviotas y los nadadores que desafían a las olas son capaces de vencer la fuerza gravitacional de la luna. Chateaubriand menciona tres veces Zaragoza en las Memorias de Ultratumba
.

BkXIX:Chap17:Sec1 Mentioned.

BkXX:Chap7:Sec2 The fall of the town 21st February 1809.

BkXX:Chap9:Sec2 Prisoners from there held at Grenoble in 1809.

#La imagen corresponde al Grand Bé, que es así como se llama el macizo rocoso en el que se encuentra la tumba de Chateaubriand . Se trata de un cuadro de D´Isabey de 1866 

EL SEÑOR DE LAS MALETAS

EL SEÑOR DE LAS MALETAS

Las maletas Samsonite tienen fama de ser duras como el mármol de Paros, de tener el alma de piedra y la carcasa de platino iridiado. He sido capaz de cargarme una en menos de dieciocho meses.

El año pasado compramos una Samsonite en Nueva York. Fuimos poseídos por el fantasma del consumismo y necesitamos otra maleta para transportar las nuevas adquisiciones de ese lado del Atlántico. Encontramos una pequeña tienda, cercana a Grand Central Station, regentada por dos hermanos paquistaníes. Fue el día que comenzaba la Asamblea General de la ONU. Al mismo tiempo que pagábamos por nuestra Samsonite negra, Chávez pronunciaba su discurso del azufre. No sé que tipo de maletas comprarán los jefes de estado.

Los vendedores asiáticos nos aseguraron que la maleta tenía una garantía universal de diez años, que allá donde fuésemos habría un reparador de maletas dispuesto a arreglar una combinación desvencijada. ajustar un cierre o cambiar unas ruedas como en un box de Fórmula Uno. Cualquier problema que tuviésemos sería resuelto por personal cualificado.

Me cargué una rueda. La maleta se había quedado coja. Se había convertido en un trípode no apto para el viaje. Yo que no soy nada práctico estaba decidido a concederle la incapacidad y un retiro forzoso en la oscuridad del cuarto trastero. Silvia es más práctica sabía donde teníamos la garantía.

Helen es una tienda de bolsos y maletas que tiene en exclusiva el servicio oficial de Samsonite en Zaragoza. Una mujer atendía a una pareja que estaba comprando un juego de spinners (maletas de cuatro ruedas) para regalar estas navidades. Salió de la tratienda un señor mayor de los que parece que llevan toda la vida vendiendo Samsonites, incluso antes de que existiesen. Le explicamos nuestra compra neoyorquina y nos contestó como un médico que tiene que anunciar los pocos meses de vida que le quedan a un paciente. Medía sus palabras con el metro de la correción. Nos dijo que era perito de compañías aéreas desde hace cuarenta años. Sobre todo arreglaba Samsonites europeas que se fabrican en Bélgica, las americanas son otro cantar, otras medidas, otros estándares, otros componentes. Nos invitó a que le trajésemos la maleta para ver que podía hacer con ella. Nos hizo pasar a la trastienda que era una auténtica sala de autopsias de Samsonite. En una esquina se apilaban viejas maletas a las que se le salían los kilómetros por las tripas. El hombre, muy amable, nos enseñó por lo menos once clases de ruedas, con cojinetes, sin cojinetes, negras, de plástico, grises con remaches delanteros, con remaches traseros. Los cajones de madera donde guardaba los recambios producía el magnetismo del viejo comercio que se extinguió hace años. Cogía cada una de las piezas con un cariño que parecía que fuesen de porcelana.

Salimos de la trastienda. La mujer estaba ultimando la venta de los Spinner. Silvia le comentó al Señor delas maletas que los spinner eran menos duraderos que los trolleys de dos ruedas. Yo notaba como la pareja y la vendedora hacían oído. Si nos hubiésmos quedado más tiempo creo que no hubiesen comprado las maletas.

La maleta ya está en pleno funcionamiento. El padre de Silvia no es reparador oficial pero de talleres y soluciones imaginativas sabe bastante. El señor de las maletas también hubiese arreglado nuestra Samsonite, aunque me temo que nuestra garantía tenía el mismo valor que la Asamblea General de la ONU.

LADRILLOS ROJOS EN EL AIRE

LADRILLOS ROJOS EN EL AIRE
1882 no fue un año capicúa. No fue un buen año para la construcción en Manhattan, quizá no fue un buen año para nadie en la Gran Manzana. Lo que es seguro es que fue un año aciago para Francisco José de Navarro. El empresario español puso en marcha el proyecto inmobiliario más grande de todos los EEUU. De Navarro apostó por un  modelo de vivienda novedoso para la burguesía el Co-Op Apartment. (las cooperativas inmobiliarias). Hasta 1880, con la construcción del Rembrandt, los pisos eran propiedad del promotor inmobiliario que los vendía o los alquilaba a particulares. El Rembrandt suspuso el punto de inflexión, se trataba de pisos que se vendían antes de la construcción y luego se pagaba una cuota mensual de mantenimiento del edificio.
Francisco de José Navarro se interesó por el sitema y promovió la contrucción de un complejo de ocho bloques frente a Central Park, entre la Sexta y la Séptima Avenida. Su tamaño era colosal, el doble del Dakota Building que se estaba construyendo al mismo tiempo. El nombre oficial era Central Park Apartments, aunque también se le denominaba Navarro Flats y a veces Spanish Flats. Cada uno de los edificios llevaba el nombre de una ciudad de la Península. El último, el Octavo, se llamaba Zaragoza. Cada uno levanta diez pisos. Para su construcción contó con los dos arquitectos, Hubert y Pirsson, que habían inventado el sitema de Co-Op en el Rembrandt. El ladrillo rojo dominaba la vista de Central Park. Introdujeron detalles ornamentales  mudéjares en partes menores de los edificios, aunque el estilo predominante era una mezcla de Neogótico y Reina Ana. Nunca me ha gustado definir los períodos artísticos con nombres de Reyes, ni siquiera aprecio el corte Imperio.
Los costes se dispararon fue un Titanic de Rejola y Alfez que acabó con una segunda y una tercera hipoteca. Los compradores se hicieron con un castillo en el aire desde el que se dominaba el Midtown de Manhattan. En 1888 se vendió en una subasta pública y los propietarios acaudalados se quedaron con un par de narices. Había dos edificos que estabán incompletos, lo más seguro es que el Zaragoza fuera uno de ellos.
La vida del Zaragoza fue breve, en 1926 se derribó para la construcción del NY Athletic Club. Sus ladrillos rojos estarán desperdigados por la ciudad, estarán formando parte de otros edificios, medio tapados por la escaleras de incendios que parecen unas prótesis ortopédicas que evitan que las casas se desmoronen.
Puede que en el east Village o en Chelsea algún ornamento mudéjar desubicado sea la única huella de lo que fue el megalomanismo del Zaragoza.
#La imagen corresponde a una de las pocas imágenes de los Navarro Flats. Uno de ellos era el Zaragoza 

ALTER EGO

ALTER EGO

Nunca he tenido un Alter Ego. El otro día me crearon uno que me hizo bastante gracia. Unos amigos graciosetes pasaron mi número de teléfonoa la persona encargada de la selección de actores de la Cabalgata de Reyes de Zaragoza. Le dijeron que era el móvil de Iker Echeverría Capistros. Escribieron el esbozo de un curriculum,  un tipo versado en el teatro amateur del País Vasco que quería mudarse a este lado del Ebro para proseguir su vida escénica. Había participado en la inauguración del Guggenheim y en varias obras. Me hubiese hecho ilusión que hubiese sido en alguna de Chejov, aunque creo que no está al alcance de los aficionados. Me llamaron por teléfono y preguntaron por Iker Echeverría. Rospondí que se habían equivocado, pero el número coincidía con mi móvil. Un par de minutos de conversación sirvió para que nos diésemos cuenta de la broma que nos habían gastado. Es una pena que la noche de Reyes no tenga tiempo para participar en la cabalgata.

Me gustaba mi Alter Ego con nombre de portero del Athletic. Busqué información en Internet a ver si existía. Quería comprobar si había alguien con ese nombre. No encontré fotografías, ni siquiera un Iker Echeverría Capistros. Me tuve que conformar con un Iker Echeverría que se quedó noveno en un campeonato de España de Bola 9, la modalidad que practicaba Paul Newman en El Buscavidas.

Animado indagué en los nombres de los personajes del  relato que estoy escribiendo. La protagonista, Laura Morrison, es en la realidad una especialista en la pesca de un pez autóctono de los Grandes Lagos estadounidenses y el chico,  Jorge Faus, es el Road Manager de una compañía de Flamenco Valenciana.

Parece mentira que los personajes inventados  con  tinta tengan un "otro yo" de carne y hueso

#La imagen corresponde a un fotograma de El Buscavidas. Paul Newman interpretaba a un tipo llamado Eddie Felson.

TALLER DE PSICOANÁLISIS

TALLER DE PSICOANÁLISIS
Cojo el Regional Express procedente de Logroño con destino Zaragoza. Se ha solucionado la huelga de taxis, pero me había hecho idea de ir a casa caminando bajo la noche. La luz de las farolas se refleja en los comercios de la Avenida Navarra. Me fijo en uno y me tengo que parar. Una escenografía de escaparate de barrio muestra la colección de herramientas Freud. Hay apellidos que condicionan. Si te llamas Freud es más fácil dedicarse al Psicoanálisis. Si haces cuchillas para motosierras quizá debieras ir a tumbarte en un diván. Los Jungianos todavía harán chistes fáciles en sus convenciones anuales.

ME HE VUELTO A ENCONTRAR CON LA PREDICADORA DEL 22

ME HE VUELTO A ENCONTRAR CON LA PREDICADORA DEL 22

El esguince me limita para ir caminando al trabajo. Cojo el 22 para llegar al Casco Histórico. Me he vuelto a encontrar con la Predicadora del 22. Fue el domingo a las nueve menos cuarto de la mañana. Se subió en la Calle Santander . Abrió su Biblia azul con letras doradas y comenzó con un cántico religioso. Su voz era más firme que la primera vez que se cruzaron nuestros caminos en mayo. Después leyó un salmo y se sentó mirando a través de los cristales del Autobús. La iglesia sobre ruedas me recuerda a las bibliotecas itinerantes. No tengo ilusión por entrar en ninguna de ellas. El trayecto mejoró con las personas que se subieron en la parada del Portillo. Un señor de mediana edad leía una gramática española de la postguerra en encuadernación holandesa. Se detenía en la conjugación de los verbos en subjuntivo, peor para él. Baje cojeando y me fui a comprar los periódicos

#La imagen corresponde al púlpito con ruedas del Reverendo y Editor L. Clark

RECUERDOS DEL HUEVO

RECUERDOS DEL HUEVO

El deporte de élite es malo y el aficionado lo es más. Todavía ando renqueante de un esguince baloncestístico que me hice el lunes de la semana pasada. Se me habían olvidado las vendas tobilleras y  las pomadas antinflamatorias. A los treintañeros el síndrome de Peter Pan  nos hace realizar sobresfuerzos para los que no estamos preparados. Queremos demostrarle a otros treintañeros que somos más ágiles y cogemos mejor los rebotes que ellos. Esta semana reflexionando sobre ello me he enterado que Peter Pan murió a los 63 años arrojándose al Metro de Londres. Peter Llewelyn-Davies, el niño que inspiró a J. M. Barrie el personaje que lideraba los niños perdidos, se suicido en la estación de Sloane Square abrumado por el personaje  que nunca había sido. Una de las consecuencias de que me duela el tobillo con los cambios del tiempo, es que ando menos y leo más. He estado echando un vistazo a los libros que me compré en el rastrillo Aragón. Destacan dos.

El primero es una separata comercial de 1922 que explica una obra en nueve volúmenes de Sven Hedin, uno de los mayores aventureros  del S XX. Explorador sueco que cartografió el Tibet y descubrió las fuentes del río Brahmaputra( desde que conocí a Richard F Burton admiró a los descubridores de los nacimientos de los ríos). Aparecen mapas desplegables que dan la impresión de que se vayan a romper y un par de litografías del propio Hedin

El segundo es un ejercio de nostalgia. La conquista de los recuerdos que supuso el Mundobasket 86. No me acordaba casi nada del campeonato del mundo que organizó España en el verano de 1986. Yo estaba de campamentos en San Pedro de Siresa y mi alimento favorito era el pástel de Mármol de Tía Mildred. Tenía una camiseta Nike con la Estatua de Libertad, que sujetaba una zapatillas en vez de la antorcha, y me creía el Rey del Mambo. No recordaba que la inuguración del Mundial tuvo lugar en Zaragoza. En el Huevo, el pabellón que nos derribarán cualquier otoño sin que nos haya dado tiempo a protestar. La ceremonia inaugural contó con Alfredo Krauss cantando la jota de la Dolores y un montón de joteros haciendo de la suyas. Qué lejano que se ve todo, sólo faltaban los tunos.

Si en veinte años olvidamos un Mundial ¿Quién se acordará de nosotros? Los recuerdos  más antiguos que tengo del Huevo son Kevin Maguee y el primer concierto al que asistí. Se trataba de la gira de Escuela de calor de Radio Futura. Tenía miedo y apenas me movía de mi sitio.

La imagen corresponde a la página del libro de la Federación española de Baloncesto en la que se analiza la ceremonia inugural edl Mundobasket

EL TUBO DE TAUSIET Y LIZANA

EL TUBO DE TAUSIET Y LIZANA

Hoy se presenta en la Fnac el libro del Tubo. Desde que conozco a Tausiet llevaba intentando su publicación. El libro se ha convertido en un amigo más que ha compartido nuestras comidas y nuestros paseos. Les ha salido muy bonito. No podré asistir al acto. Hoy me he quedado en Calahorra para otra presentación, la de  una ecografía en la que nos han confirmado que vamos a ser padres de una niña. En cuanto pueda le contaré historias de los rincones y de los moradores del Tubo. De momento como homenaje al esfuerzo y tiempo que ha invertido Tausiet le dejo este pequeño post

Los dos lugares que más me gustan del Tubo son la Ortopedia La francesa, que no otra cosa que una tienda de preservativos y el comedor de la Pensión La Peña.

 El escaparate de la ortopedia tiene el encanto de lo prohibido, varias personas  de la generación de mis padres me contaron que en los años sesenta existía una leyenda urbana que decía que la policía controlaba quien compraba en la tienda. Los colores de las cajas de preservativos se ven aunque se miren de reojo. Recuerdo que un día pasábamos por la calle con unos italianos. Les contamos el papel social de venta de anticonceptivos que había desempeñado la ortopedia. Decidieron entrar a comprar condones fluorescentes y de sabores. Se dejaron una pasta y la dependienta como agradecimiento nos regaló a todos los que íbamos unos preservativos marca "Don Juan".

La pensión la Peña es la única de Zaragoza que todavía tiene su comedor abierto al público general. No está a nivel de calle hay que subir unas escaleras, que si pudiesen hablar no tendrían precio. Guarda un sabor de autenticidad que ha desaparecido en el Tubo. Da gusto comer con los pensionados, que como están en su casa se pasean con bata y rulos. Comentan todas las noticias del Telediario en voz alta y suelen pedir opinión de aspectos personales. Hay un señor mayor que hace aspavientos cuando dan noticias del Zaragoza, que suelen coincidir con los postres caseros. El primer día que fui a comer estuve a punto de mearme encima, el baño estaba ocupado por una señora que se estaba lavando el pelo.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO
"El Tubo. Memoria de un abandono. Fotografías 2000-2004"
de Miguel Lizana (fotógrafo) y Antonio Tausiet (escritor).

Intervendrá Guillermo Fatás, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza y director de Heraldo de Aragón, además de los autores.

Martes, 13 de noviembre de 2007 a las 20 horas.
Fórum de FNAC Plaza España. Zaragoza.

LA CENA DE LOS GORDOS

LA CENA DE LOS GORDOS

La semana pasada Silvia estuvo varios días en un congreso sobre obesidad.El VIII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad. A los asistentes se les regalaba una litografía de Pepe Cerdá. Ya estoy buscando ubicación en alguna de mis paredes. También le regalaron un podómetro que no debo utilizar de manera correcta. Me dice que de casa al trabajo ando cuatro kilómetros, lo que supondría una caminata de diéciseis kilómetros diarios. Con lo que está creciendo Zaragoza puede que algún día si que tenga esa distancia. El crecimiento urbanístico de la ciudad me recuerda a Alaska. Alaska tiene una población de 650 mil habitantes, más o menos como Zaragoza, y una extensión de un millón setecientos mil kilómetros. Las nuevas zonas deshabitadas, sin continuidad con lo edificado y con una temperatura más baja que Zaragoza histórica me hacen pensar en la "alaskización". Las calles se muestran vacías, ficticias como si fuesen de cartón piedra, pero no por ello son peores.

El congreso de obesidad, como todos los congresos acababa con una cena de clausura denominada "cena de gala". Tuvo lugar en el Cachirulo, como era de gala costaba diferenciar a los asistentes al congreso de los invitados a una boda que se celebraba en uno de los salones superiores. Pensaba que en un congreso en el que se aborda el tema de la salud y el peso me iba a quedar con hambre, pero ocurrió todo lo contrario. Sacaron cuatro platos y postre doble. Por supuesto el ternasco fue el colofón pantagruélico del banquete con médicos y dietistas, que entre bocado y bocado me explicaban con todo luo de detalles una ponencia que había causado furor. La ponencia de una inglesa que se dedicaba a concienciar al personal de los efectos nocivos de la gordura. Iba de pub en pub convenciendo a los maestros bebedores de pintas. Iba de bar de carretera en bar de carretra, refugio de camioneros, midiéndoles la cintura y dándoles buenos consejos. Incluso había puesto un stand en una convención de Harley Davidson para convertir en personas sanas a los Ángeles del Infierno. Durante los días que duró el congreso realizó un estudio en la Plaza España frente a la escultura de Agustín Querol, pero no le había dado tiempo a procesar los datos.

Me lo pasé bien en el Cachirulo. Ya le he dicho a Silvia que se apunte al próximo congreso de problemas de hígado

#La foto corresponde al motivo que Pepé Cerdá pintó con motivo del Congreso

´Fe de erratas. Donde acabo de decir motivo, digo que pintó para el VIII Congreso de la SEEDO

EL ENTIERRO DE LA SARDINA

EL ENTIERRO DE LA SARDINA
El comienzo de la semana ha sido un poco triste. Se ha muerto Julián, el antiguo propietario de La flor de la Sierra. El nombre de la Flor de la Sierra deja indiferente a casi todo el mundo. Se trata de la taberna de la calle San Valero más conocida como el sardinas o el marrano. Julián hace un año que traspasó el negocio. se encontraba flojo de salud, pero acudía a desayunar todos los días al Horreo con su periódico y sus madalenas compradas en la panadería de la plaza Santo Marta. Cuando le preguntabas qué tal iba su enfermedad bromeaba y contestaba que mala hierba nunca muere. Dominaba como nadie el saber popular. Últimamente bromeaba menos. Han sido muchos años de ir a tomar una cerveza con Julián despúes del trabajo. Un día hicimos el cálculo de los botellines de quinto de Ámbar que nos bebíamos al año. Unos botellines que apenas sufrieron el IPC comenzaron costándonos ciento cincuenta pesetas y acabaron costándonos un euro. Julián nos deja muy buenos recuerdos, una tarde nos contó que el Rey cuando era joven y estudiaba en la Academia General Militar acudía con sus conquistas a unos reservados que tenía en la parte de arriba del Bar, unos reservados que nunca llegué a conocer. También recuerdo como pedía a su mujer, "la Mari", que pusiese sobre la plancha media docena o una docena de sardinas. Me gustaba como trataba a la gente de Usted, no a nosotros que éramos de la parroquia habitual. Me hacía mucha gracia cuando se refería a alguien que no era muy mayor como "oiga, joven, sus sardinas". También recuerdo que cada vez que me veía entrar por la puerta decía "hombre, el enamorao". Todavía desconozco porque me lo decía daba igual que estuviese contento, cabreado, cansado o gesticulante. Yo era para él el enamorado. 
El mejor homenaje que podemos hacerle es seguir yendo cada tarde, cuando se pone el sol, a tomarnos nuestros botellines y recordarlo tras la barra con su camisa blanca remangada y sus tirantes. Eso es lo que llevamos haciendo toda la semana. Ayer estaba sentado en una mesa Ian Gibson comiendo uno de sus platos de tomate. Desconozco si estaba realizando su particular homenaje a Julián, pero seguro que no era la primera vez que pasaba por allí.
Muchas fiestas acaban con el entierro de la sardina. Nosotros continuaremos, pero con un poquito menos de inocencia. 
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VON BRAUN Y LOS LUGARES IMPOSIBLES

VON BRAUN Y LOS LUGARES IMPOSIBLES
Me gusta la carpa de Valdespartera. Los lugares en medio de la nada tienen un componente poético que supera los esfuerzos necesarios de llegar hasta ellos. Me gusta Tobuctú. Me gusta un espacio que linda con el cierzo frío y la tierra de secano, sólo salpicado por un lago artificial que parece el espejismo de un osasis prefabricado. Los lugares imposibles que desafían la lógica adquieren un encanto que se escape a las mentes calculadoras. Me gusta Klaus Kinski con un traje de lino blanco intentando construiruna Ópera en medio de la selva amazónica. Cuando Silvia y Yo vimos el traje expuesto en una vitrina del Museo del Cine de Frankfurt nos dimos cuentas que Fitzcarraldo media muy poco, quizá no hubiese podido montarse en alguna de las atracciones de las Ferias. El Barco del Missisipi del Parque de Atracciones me recuerda al barco de Fitzcarraldo. Hay quien dice que la vida es una montaña rusa, quizá por eso en Zaragoza estén tan cerca el Cementerio y el Parque de Atracciones.
Me gusta la carpa de Valdespartera. Los lugares en medio de la nada tienen un componente poético que supera los esfuerzos necesarios de llegar hasta ellos. Para acceder al recinto ferial hay que coger el V1  y el V2 que son los nombres de los misiles que ideó  Von Braun para sus V1 "Vergeltungswaffe-1" (arma de represalia número 1) y  V2 "Vergeltungswaffe-2" (arma de represalia número 2) . Quizá los conductores de TUZSA piensen que son unos nombres muy adecuados para los servicios mínimos de su huelga. El V2 inspiró a Herge  en el cohete que utiliza Tintin para llegar a la Luna. Von Braun comenzó su andadura con los malosos del III Reich y acabó nacionalizándose americano y trabajando para la NASA.
La ciudad de las estrellas al noreste de Moscú (Звездный Городок, Zvyosdny Gorodok) es otro lugar imposible que no tiene feria. ni carpas. Puede que tenga montaña rusa, pero esa es otra historia
 
PD. Me voy a París unos días 
 
#La imagen corresponde al barco de la película Fitzcarraldo, dirigida por Werner Herzog e interpretada por el pequeño gran Klaus Kinski 

EL INDIGENTE QUE ODIABA A BISBAL

EL INDIGENTE QUE ODIABA A BISBAL
El sábado por la noche pasaba con unos amigos por la Plaza San Pedro Nolasco. Comenzaba a refrescar. Unos monitores del programa de actividaes nocturnas para jóvenes "12 Lunas" habían montado un karaoke itinerante como alternativa al botellón satanizado por el Heraldo. Ningún adolescente estaba demostrando sus cualidades musicales, sin embargo cuatro o cinco chavales de unos diez años intentaban cantar uno de los últimoséxitos de Bisbal. Desconozco el título de la canción, es esa en la que Bisbal pregunta ¿Quién te lo iba a decir? Los niños no demostraban tener cualidades artísticas. Yo tampoco tengo talento musical. Fui uno de los dos alumnos que suspendió en séptimo de E.G.B. el uso de la flauta dulce. En el examen final , nervioso con mi flauta Hohner mal ensamblada, tuve que interpretar ¡Eres alta y delgada! pero me salió eres baja y gorrda. Cada vez que veo a alguien que carece de oído, siento cierto alivio.Refuerza mis lazos de pertenencia a un grupo. Así que iba caminando con una sonrisa llena de complicidad con la luna, cuando un grito desgarrador hizo que abandonase mis pensamientos. Se trataba de uno de los indigentes que duerme en el banco de piedra de la fuente dedicada a los hermanos Argensola. Cada vez que los niños desentonaban el ¿Quién te lo iba a decir? Gritaba con rabia todo lo fuerte que podía. No le estaban dejando dormir en paz y además no le gustaba Bisbal. Si hubiera podido leer nuestras mentes también habría podido reforzar sus lazos de pertenencia a un grupo
#La imagen representa una flauta hohner similar a la que utilizaba para destrozar canciones tradicionales.

EL ANACRONÓPETE, E. GASPAR Y OTRAS MÁQUINAS DE VIAJAR

EL ANACRONÓPETE, E. GASPAR Y OTRAS MÁQUINAS DE VIAJAR
Uno de los primeros post que escribí en mi vida se centraba en Sindulfo García, personaje de una novela de Enrique Gaspar titulada el Anacronópete 1887. De Sindulfo García nos tenían que interesar dos cosas. La primera y más importante que se trataba de un sabio alocado que vivía y trabajaba en Zaragoza. La segunda que había inventado la primera máquina del tiempo de la literatura universal. Se había adelantado siete años a Alexander Hartdegen de La máquina del tiempo de H.G Wells, que tantas y tantas veces hemos visto en las sobremesas de los sábados en Tv1 encarnado en Rod Taylor.
La vida de Enrique Gaspar es muy curiosa, desde pequeñito tenía claro que quería dedicarse a escribir. Desarrollaba guiones de Zarzuelas y novelas, que maduraba a lo largo de los años reescribiéndolas una y otra vez. La Literatura, al igual que ahora, daba de comer bastante mal. No le quedó otro remedio que entrar a formar parte del cuerpo diplomático. Fue destinado a lugares exóticos como Hong-Kong y Macao, donde para vencer el aburrimiento escribía con mayor entusiasmo. Macao era muy diferente a como es ahora. El aroma portugués se mezclaba conlas especias orientales. El ruido de los conductores de Ricksaws ahogaba el sonido de las olas. No había casinos como el Sands, en el que este junio Silvia y yo ganamos una cantidad equivalente a 50 euros. El calor húmedo hacía que Enrique Gaspar estuviese sudando todo el día. El despacho de la embajada se convirtió en el lugar ideal para combatir la rutina, que lo alejaba cada día un poco más de la vida social que se respiraba en los círculos literarios de finales del S XIX.
Tras su experiencia asiática acabó como cónsul en Oloron, donde murió en 1902. El otro día en la Plaza San Bruno encontré uno de sus libros Las personas decentes. El estilo era decepcionante. Se trataba de una novela costumbrista que carecía de la frescura y agilidad del Anacronópete. Su lectura fue un tueste superior a las sesiones de control del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Nueve de cada diez personas coherentes lo habrían a abandonado al tercer capítulo y lo habrían dejado al fondo de una estantería para que fuese acumulando ácaros burgueses de familia de clase media. La historia carecía de gancho, pero lo que si que tenía cierto interés era la ambientación en el norte de un Aragón imaginario. Una especie de Amar en tiempos revueltos pero con familias bien pirenaicas. La novela es de 1891, época en la que E. Gaspar desempeñaba sus funciones consulares en Olorón. El argumento pivota en torno a la construcción de un ferrocarril que pasase por la localidad de Valdeolea y sobre los distintos movimientos especulativos que van contra el interés de la zona. Es muy curioso el que Gaspar expanda los límites territoriales aragoneses, porque Valdeolea no es otra localidad que un trasunto literario de Oloron. Está más al norte que Canfranc. Depende judicialmente de Jaca y todas las acciones vitales de los habitantes se trasladan a Zaragoza. El protagonista estudió Filosofía en Zaragoza. Las personas decentes de Valdeolea se dedican a la política en Madrid. Forman un verdadero lobby pirenaico que discute sobre la creación de un tren (el embrión del maltoalogrado Canfranero), aunque bajo ese aspecto de defensores de los intereses territoriales del Alto Aragón se esconden mezquindades y ruindades personales.
No hemos cambiado nada. Bueno, si. Hemos cambiado a peor, ni siquiera tenemos la influencia de esos Florentinospérez de finales del XIX
P.D La fotografía corresponde a la fachada de la Catedral de Sao Paolo en Macao. Se aprecia la fusión entre Oriente y Occidente

EL TAXI DEL MISTERIO

EL TAXI DEL MISTERIO

El sábado por la noche quedé, con un par de amigos, uno de ellos es un gran detractor de los blogs en general y del mío en particular, para tomar algo rápido. Al día siguiente teníamos que trabajar los tres. La cita no prometía demasiad, dos cañas, una tapa y a la cama a descansar. La cosa se complicó. Uno de los tres, no fui yo, llegó bastante tarde; como castigo lo llevamos a comernos unas megabrochetas al nuevo Candolías del Tubo. Cualquiera podría pensar que comerse una de esas brochetas no es ningún castigo. Claro que no todo el mundo es vegetariano. Aguantó bastante bien a sus amigos carnívoros, perro como no comí tuvo que beber más para pasar el rato. Los otros dos le seguíamos el ritmo porque somos más competitivos que los malos de las películas de Rocky. No contentos con la carne fresca lo llevamos a uno de esos garitos cuyas tapas se han convertido en ferranadrianadas. Lo encajó bien incluso cuando lo obligamos a tomarse una ración de arroz con bogavante. La última botella de Aylés hizo que continuásemos la noche. El Baccarah estaba hasta arriba, no cabía ni una sola chica más con camiseta de topos y manga ranglán. Pasamos a la Casa Magnética, donde estaba Juan Aguirre con su gorro eterno. Empezábamos a movernos en horas peligrosas para los tres, así que como una retirada a tiempo es una victoria, nos fuimos a casa. Si la retirada es en tax,i no es por ello más victoria, pero es más rápida. Di la dirección "Me deja en la Plaza Roma, por favor" El taxista no me dio conversación iba absorto en en un programa de radio. Reconocí la voz deIker Jiménez y me puse a temblar. Un colaborador del programa hablaba de tarántulas. Como el Paseo Teruel esta cortado por obras, el taxí se desvió por Madre Sacramento y pude escuchar algo que me dejó estupefacto. A la altura de lo que fue el taller del escultor Francisco Rallo, el colaborador de Iker Jiménez mencionó un tratado español de Tarantismo del S. XIX (nada que ver con el Director de Pulp Fiction y Death Proof). Vinculó el baile de la Tarantela a la necesidad curativa de la picadura de las tarántulas, que se llaman tarántulas por la ciudad de Tarento. En el manual sobre tarantismo se explicaba que si una araña venenosa picaba a alguien por estos lares, la tarantela dede ser sustituida por una Jota de movimientos rápidos. Así con dos Aylés de más y tras haber visto a Juan Aguirre me enteré del carácter apotropaico de la Jota.

¡Spiderman, no levantes tanto el vuelooooo

que te vas a salir de Españaaaaa!

NIKE BATURRIKA

NIKE BATURRIKA
El último grito para la ofrenda de Flores ya está aquí. Las zapatillas que desbancarán a las desfasadas alpargatas. Los peñistas ya tienen un complemento ideal para sus cachirulos. Seguro que sabrán combinarlos con sus lindas tocineras. Si pensaban que el cahirulo con lentejuelas de Bumbury era lo más de lo más, es que todavía no habían visto la Nike Court Force Highs

CALAMARES POR AQUÍ, CALAMARES POR ALLÁ

CALAMARES POR AQUÍ, CALAMARES POR ALLÁ
Leo en el New York Times una encuesta sobre los mejores calamares del mundo. No he podido resistirlo y he votado por los del Calamar Bravo, aunque para ser sincero prefiero los del Papamar, sobretodo si me los tomo en la terraza. Las imágenes de los calamares americanos no terminan de seducirme, aunque para David Leite son una auténtica Magdalena de Proust.
 P.D. Debo rectificar. Mi asesor en comida basura me ha asegurado que lse trataba de un tipo de almejas de la costa de Nueva Inglaterra rebozadas. Su sabor no es muy distinto de el de los calamares. Si aparece algún gringo por el calamar bravo y pide almejas fritas es porque leyó el comentario que dejé en el periódico neoyorquino
#La imagen corresponde al mítico Taxikraken

LOLA, LA QUE SE QUEDA SOLA

LOLA, LA QUE SE QUEDA SOLA
Hace unos días comentaba la aparición del Gran Hotel de Zaragoza en la última novela de Jean Echenoz. A los pocos día el Heraldo publicaba una serie de reportajes sobre establecimientos hoteleros Zaragozanos. El Gran Hotel se mostraba como el alojamiento de los visitantes ilustres que pasaban por la Ciudad del cierzo, como Hemingway levantándose con resaca y mirándose las legañas, vestido con una camiseta interior sin mangas, en el espejo del cuarto de baño. Ava Gadner colgando vestidos largos en los armarios de madera maciza mientras los camareros de la cafetería suspiraban por compartir una sonrisa cómplice o el pestañeo exclusivo de una mujer que poseía una belleza que abrasaba a quien la contemplaba.
Hace poco he encontrado otra referencia al Gran Hotel en una obra literaria. Esta vez se encuenta cargada de una visión negativa. Se concentran en el hotel los supuestos vicios provincianos de la Zaragoza de los Cincuenta. La novela se titula Lola, espejo oscuro y fue escrita por Darío Fernández Flórez (nada que ver con Wenceslao y el Bandido Fendetestas). El libro en primera persona narra las desventuras de una joven descarriada en el Madrid de la Postguerra, su tono moralizante ha conseguido que la novela hayaa caído en un olvido justificado, pese a su éxito inicial. Para algunos críticos la moralina que invade el relato es una necesidad anticensura, pero no hay que hacerles demasiado caso.
Lola en una de sus correrías llega a Zaragoza a la que califica de aburrida y provinciana. La ciudad aparece desprovista de cualquier encanto que haga que merezca la pena estar allí y en su Hotel estrella, que es igualmente un peñazo. Al día siguiente acude a visitar el Monasterio de Piedra, donde todo resulta de su agrado menos una cosa; qué casualidad se trata de las parejas de zaragozanos que son unos cursis le impiden disfrutar el paisaje.
El Gran Hotel quizá no sea el Hotel más divertido del mundo mundial. Seguro que en el Trip Advisor se encuentra algún que otro comentario negativo, pero ha soportado el paso del tiempo mejor que Lola a la que se puede encontrar en los puestos de libros callejeros, desparramados por el suelo, a un euro
#LA imagen corresponde a Hemingway tomándose un vermú con sifón

BOLERO EN EL GRAN HOTEL

BOLERO EN EL GRAN HOTEL
Jean Echenoz es un escritor aséptico. Su aparente neutralidad magnetiza. Las portadas sobrias de sus ediciones francesas tienen la elegancia de lo que no se pasará de moda.Su falsa simplicidad  no es otra cosa que un ejercicio bien ejecutado de depuración estilísica. La última novela de Echenoz, Ravel, recrea el declive del músico nacido en San Juan de Luz. En la narración aparece el Gran Hotel de Zaragoza. Su estancia en la calle Costa es uno de los pocos momentos, en la novela, en los que Ravel parece estar disfrutando de lo que hace. Se mira los dedos de los pies mientras se apoya en la barandilla de la terraza. Pocos días después será consciente de su declive. Tiene que ser duro que los demás te consideren un genio, al mismo tiempo que tú sepas que todo ha perdido el rumbo lógico. La rutina deja de funcionar como una máquina bien engrasada, pero la gente aplaude como si fuese un emperador romano el día de su triunfo.
#La foto corresponde a la fachada del Gran Hotel
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EL DÍA QUE ME COMPRÉ DOS HOJAS DE UN LIBRO DEL S . XVI

EL DÍA QUE ME COMPRÉ DOS HOJAS DE UN LIBRO DEL S . XVI

El dólar esta a precios dsconcertantes, da gusto comprar en la divisa norteamericana. Las librerías de viejo de más alla del atlántico se han convertido en supermercados de oferta para según que piezas, sobre todo sino guardan relación con EEUU. La semana pasada viendo el catálogo de la ILAB (Intenational League of Booksellers) encontré un par de páginas de las Quatorze decadas de Tito Livio publicadas en Zaragoza en 1520 por Jorge Cocci, que no pude resistirme a comprar por el precio de una cena. Una de ellas con un grabado y la otra con una mayúscula ornamental. El paso del tiempo no ha sido demasiado duro con las hojas. Unas ligeras manchas de humedad atestiguan la antigüedad de los papeles; si a Londres se le presupone la niebla, es imprescindible que un libro del S. XVI tenga manchas.

Zaragoza fue uno de los focos impresores del Renacimiento peninsular. Aquí se imprimió el Manipulum Curatorum el primer libro con colofón completo  de más abajo de los Pirineos,durante varios años se llegó a pensar que fue el primer libro que vio la luz en España, obra de Mateo Flandro en 1475. En el siglo XVI destacaron los hermanos Hurus y posteriormente el germano Jorge Koch, al que se lle aragonesizó el apellido por Cocci. las prensas de Cocci pasan por ser las mejores  de todo el S XVI español, en concreto se citan en los Las quatorze decadas en los manuales de tipografía como ejemplo de volumen bien editado. Para ser sinceros las planchas xilográficas que utilizó jorge Cocci ya habían sido utilizadas en Mainz y en Lyon,  ciudad enlas que debió comprarlas el alemán.

El ejemplar del que proceden las dos páginas terminó durmiendo el sueño de los justos hasta que en 1927 la Asociación de los Foliophiles decidió venderlo por hojas con la excusa de la labor didáctica y divulgativa. El presidente de la asociación, G. L. Brown, aseguraba que se trataba de ejemplares incompletos de los que se conservaba un número reducido de páginas, pero lo cierto es que lo único que se sabe es que son originales. Hay quien piensa que los Foliophiles se dedicaron a descuartizar libros para obtener una mayor rentabilidad, una especie de bibliófilos comelibros, o incluso que los libros fuesen robados. La fecha de 1927 es temprana para relacionarla con el robo de libros de la Seo. Es emocionante pensar que estuviesen junto al mapa de Vinland en la catedral zaragozana.

Jorge Cocci tiene hoy en día una calle en Zaragoza que no guarda ninguna relación con la tipografía, sin embargo la calle Mateo Flandro se encuentra en el lugar donde Cocci tenía su comercio, que con el tiempo pasó a denominarse callizo de la imprenta, paradojas de la vida.

·La imagen corresponde a unos cajistas trabajando enuna imprenta com la de Cocci

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