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CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN. SEIS. ESTAR EN STRAND

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN. SEIS. ESTAR EN STRAND

Estar en Strand es un sueño para los entusiastas del libro. Toneladas de volúmenes se apilan en estanterias que desafían la ley de la gravedad. Duele el cuello de intentar leer los títulos, semiborrados por el tiempo, de los anaqueles más altos. Creo que alguna de las baldas, que soportan libros pesados, son más estables que los cimientos del Pabellón Puente de Zada Hadid. Las leyendas populares dicen que si se pusiesen en fila india, lomo con lomo, todos y cada uno de los ejemplares que alberga la librería, se alcanzarían más de 25 kilómetros de páginas escritas.

Hacía muchos años que no experimentaba una sensación similar. Se parecía a la felicidad, difícil de contener, de cuando tenía ocho o nueve años e iba al Corte Inglés a coger el Catálogo de los  juguetes de Navidades. Ver todos los juguetes expuestos, más de los que se podían asimilar, me fascinaba.

Miraba a la cara de todos los clientes con los que me cruzaba en ese laberinto de libros usados. Tenía el presentimiento de poder empujar  a Paul Auster y no darme cuenta por estar mirando la exageración de títulos que había a mí alrededor. Pese a la sensación de cajón de sastre que puede aparentar una librería de este tipo, todos los libros están ordenados por temas y poseen un código de barras en el que  se indica la fecha en la que pasaron a engrosar la colección de Strand. Es difícil seleccionar lo que vas a comprar. Yo terminé adquiriendo todo el material que había sobre Zeppelines. Me encanta una fotografía, que aparece en uno de ellos, en la que se ve al Graf Zeppelin sobrevolando el estadio de Wembley mientras se celebraba una final de la Copa de Inglaterra.

Strand es como un cementerio de elefantes en el que duermen el sueño de los justos muchos títulos, que quizá ya solo existen en medio de esas estanterias polvorientas.

#En Zaragoza no hay ninguna Strand, pero sí tenemos unas jornadas interesantísimas sobre la Historia del Cine en la ciudad. Se desarrollan en el Centro de Historia durante los lunes y los martes hasta el 7 de noviembre. El programa es muy atractivo, así que no os las podéis perder www.zaragozahistoriadecine.com

STEAK TARTAR EN ZARAGOZA. EL CHALET

STEAK TARTAR EN ZARAGOZA. EL CHALET

Marvin Harris es uno de los más reputados antropólogos sociales del S. XX. Tiene un libro titulado Lo crudo y lo cocido en el que contrapone la ingesta de alimentos elaborados, característico de sociedades avanzadas, frente a la práctica de diversos pueblos primitivos que comen crudo. Marvin Harris es un científico como la copa de un pino, pero seguro que no prueba con asiduidad el Steak Tartar.

El Steak Tartar es un plato de prestigio universal que consiste en tomar crudo un solomillo de ternera aderezado con condimentos de diversa índole: Yema de huevo, salsa Perrins, cebolla, alcaparras, un poco de brandy o calvados; y otros más a elección del cocinero.

Este fin de semana fuimos al restaurante el Chalet a celebrar el cumpleaños de Silvia.  Cada vez que aparece en la carta un Staek Tartar intentamos pedirlo. El camarero de sala trajo a la mesa todos los bartulos necesarios para confeccionar el steak delante de nuestras narices. Empleó un cuenco macizo, de olivo, en el que mezclaba con suavidad la carne sin picar con la yema y las limaduras de cebolla recién cortada. Al mismo tiempo  nos desvelaba los secretos arcanos del buen Steak Tartar. De todos los que he probado hasta el momento es el mejor de Zaragoza. Quizá la situación  pueda parecer un poquito snob, pero cuando pruebas el intenso sabor crudo se te olvidan todos los reparos. Quizá Marvin Harris debiera reservar mesa en la terraza interior del Chalet. Si yo fuese con él le recomendaría probar el Tartar.

#La imagen corresponde al escudo de Tartaristán, republica  integrada en la federación rusa, lugar de origen del mítico Steak Tartar

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, CINCO. HARLEM REVERENDOS TROTTERS

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, CINCO. HARLEM REVERENDOS TROTTERS

Los Harlem reverendos trotters son unos virtuosos de la palabra divina. Se pasan los evangelios entre las piernas. Hacen una una finta y dan una asistencia para un santísimo triple. Asistir a una celebración religiosa de Harlem es un todo un espectáculo, que conviérte a las misas cristianas en actos tan aburridos como los programas de Sánchez Dragó. Las calles rojas de Harlem se visten con los mejores trajes oscuros. Las alas de las pamelas cubren las mejillas sobremaquilladas. Las faldas dejan entrever refajos de otros tiempos. Los jubilados se atusan los pelos que les quedan y se ajustan sus pajaritas de topos.

El día que asistí a la iglesia de Saint Paul se trataba de una jornada especial, Hillary Clinton visitaba el barrio haciendo campaña para las primarias del Partido Demócrata; y los niños comenzaban el curso escolar al día siguiente.

El reverendo principal vestía un sayo rojo intenso como el de los payasos de la tele. La comunidad que participaba en el acto religioso era reducida, unas cuarenta personas sin embargo estaban entregadas al ritmo del show. He de reconocer que me lo pase bien. Fue la primera vez que disfruté en una iglesia con culto. Los cánticos soul. La gente levantándose y contoneándose con la cadencia de las palabras del Reverendo. Las sonrisas de nácar de todos los presentes. Sus caras de felicidad. Personas tomando apuntes de los sermones. Para el final quedaba lo mejor, regalos a todos los niños que iban a comenzar el cole y despedida de todos los presentes. Silvia y yo éramos los únicos que no pertenecíamos a la comunidad. Era bastante fácil identificarnos, los dos no negros de todos los bancos. La práctica totalidad de los asistentes vino de propio a estrecharnos la mano, abrazarnos y despedirnos con un simpático “god bless you”.

 

CRONICAS DE MAÑOHATTAN, CUATRO. PRESENCIA ARAGONESA EN LA GRAN MANZANA

CRONICAS DE MAÑOHATTAN, CUATRO. PRESENCIA ARAGONESA EN LA GRAN MANZANA

Era domingo a la hora del café. La diferencia horaria con Zaragoza seis horas, es decir aquí eran las nueve. Justo la hora en la que comenzaba la retransmisión en Canal+  del partido del Zaragoza contra el Espanyol. Inventé varias excusas para arrastrar a Silvia a un bar de esos que tienen más pantallas gigantes de plasma que clientes, para ver si por casualidad, en un monitor de la esquina junto a los baños, emitían imágenes de la Romareda. Todos mis esfuerzos fueron baldíos, cada establecimiento por el que pasábamos dedicaba sus medios audiovisuales a la NFL o a los últimos intentosde los Mets para ganar su conferencia. Así que acabamos tomando los cocktails rojos que simbolizan la luz del sol crepuscular poniéndose sobre los rascacielos acristalados de  Manhattan, como no habíamos comido demasiado se nos subió un poco a la cabeza y yo me quedé con las ganas de ver el juego argentino-maño. No fue hasta la semana siguiente que me enteré en qué garito de NY se pueden seguir los encuentros de la liga española. Existe un bar llamado La Nacional en la calle 14. Cruzar los umbrales de este local es coger una máquina del tiempo y retroceder cuarenta años atrás. Un casino rural de la España del Interior en la zona más cool de Manhattan. Tras las puertas de la Nacional hombres cincuentones jugaban a las cartas con la baraja de Heraclio Fournier, quizá cantaban las cuarenta mientras apuraban sus copas de Magno. Ni una sola mujer osaba profanar ese templo de testosterona y carajillos servidos en loza trasnochada. En la pantalla un comentarista con acento del Mar de la Plata cantaba un gol del Deportivo de la Coruña. Fue entrar y salir huyendo.

El resto de presencias aragonesas, que el cierzo ha transportado a la gran Manzana fueron mucho más culturales. En las salas del Metropolitan pueden observarse el evangelario de la Reina Felicia y un Caliz de Santa Cuz de la Serós. Es más impactante rozar con la yema de los dedos el frío alabastro del retablo del Palacio arzobispal de Zaragoza. Esta maravilla de la escultura gótica se encuentra en los Cloisters, en el extremo norte de la Isla. Una luz tibia ilumina las figuras del encargo de Dalmau de Mur, resaltando la calidad del maestro que las ejecutó. La Hispanic Society cuenta con dos Goyas que bien los querría el Gobierno de Aragón para el edificio de Herzog y de Meuron; así mismo se encuentran unos lienzos de dimensiones considerables que representaban las diferentes nacionalidades del Estado español. Aragón aparecía encarnado en unas jóvenes Ansotanas que danzaban con sus trajes verdes. En el Guggenheim había una retrospectiva de Zada Hadid en la que se podía apreciar una infografía y la maqueta del Pabellón Puente de la Expo 2008

   Pero sin duda lo más sorprendente es la constatación de la existencia de Teruel al otro lado del Atlántico. En diversos museos se exhiben piezas de cerámica bícroma turolense, hasta aquí normal; sin embargo es fascinante que en pleno Broadway, en uno de los teatros de la Calle 42, el St. James. En la representación de The Producers, el musical más laureado de todos los tiempos aparezca el nombre de Teruel situado en un mapa de Europa. Sólo Madrid y Burgos compartían el honor con la ciudad mudéjar. En un momento dado del espectáculo se representa un musical vejatorio que ridiculiza a Adolf Hitler. Se baja un telón que muestra la Europa amenazada por las ansias expansionistas  del III Reich y allí aparece Teruel. Me parece fascinante. Estuve a punto de levantarme y gritar ¡Teruel existe!

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, TRES. PARCHÍS EN EL PASTÍS

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, TRES. PARCHÍS EN EL PASTÍS

Los restaurantes de moda tienen un problema, es que están de moda. Con frecuencia hay que hacer cola, que por otra parte abre el apetito. Ir a un local en las que un maitre molón viste como lo haría Jones en La conjura de los necios, puede provocar situaciones interesantes.

En el mundo de la hostelería lo francés es chic desde el barrio de Torrero a Bangladesh. Manhattan no podía ser menos. Varios establecimientos de los que alcanzan las máximas puntuaciones en la guía Zagat tienen escrita su carta en el idioma de la otra cara de los Pirineos. La guía zagat es una publicación que califica del 1 al 30 diversos aspectos relacionados con el restautante, su comida, su servicio, su decoración y su precio. Me gustaría saber qué puntuación obtendría el Sorte en el apartado servicio

El día que fui con Silvia a comer al Pastís veníamos de la Feria del Libro de Brooklyn. Los editores dicen que Brooklyn es la parte de EEUU que tiene más escritores por kilómetro cuadrado. Los niños que nacen allí vienen con una novela debajo del brazo. La gente que coge el metro para regresar a su casa lee en los vagones obras de alta enjundia literaria, dejando los best-sellers para la intimidad del hogar. Tienen miedo a ser identificados como consumidores de literatura de Segunda División B.

En la feria me llamaron la atención dos cosas. La primera fue la manera que tenía una escritora de publicitar su libro. Se trataba de una boxeadora que reflexionaba sobre lo femenino y el cuadrilátero. La autora hacía abdominales de manera ininterrumpida hasta que tuvo que atender a los periodistas de una televisión local. El otro momento memorable tuvo lugar en un escenario efímero en el que un cubano estaba recitando sus poemas, con una entonación a medio camino entre el Romancero Gitano de Lorca y una canción de Hip-Hop.

El Pastís salía bien parado en las reseñas gastronómicas. Yo me suelo creer bastante las críticas, sobre todo si las firma Pedro Zapater. Así que esperamos con paciencia nuestro turno de comida. El maitre molón nos sentó en una pequeña mesa para dos comensales que lindaba con otras dos de idénticas dimensiones, separadas a escasos cinco centímetros. La proximidad con nuestros vecinos y la solidaridad innata de quien hace cola juntos hizo que entablásemos conversación con una pareja de señores encantadores. Se trataba de unos jubilados que hablanban con la rítmica de los tanguistas porteños. Hablamos de la Argentina y de España, pero sobre todo dimos un repaso al cine de los dos países. Es que estábamos ante profesionales, auténticos profesionales. El señor que se comía una ensalada sofisticada y que las nieves del tiempo platearon su sien resultó ser el productor de las películas de Parchís. Hoy ya se ha retirado de la industria audiovisual.

En el Pastís aprendí que un restaurante de moda te puede dejar buen sabor de boca, indepedientemente de la comida que sirvan.

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, DOS. DE TAXISTAS Y DE HOMBRES (UN CHÓFER LLAMADO PHATADA)

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, DOS. DE TAXISTAS Y DE HOMBRES (UN CHÓFER LLAMADO PHATADA)

El tráfico en Manhattan no es tan caótico como parece, de hecho las obras de la Expo han producido que la vorágine automovilística sea mucho más estresante a esta lado del Ebro que entre las largas avenidas neoyorkinas.

Si el Taxi tiene una razón de ser, ésa es Nueva York. Se trata de la capital mundial del Taxi. Desde las azoteas de los rascacielos se distingue el color predominate amarillo, que traslada a personas de todas las clases sociales. Montarse en un Yellow Cab es como seguir el camino que lleva a Oz pero con taxímetro.

Tener un coche en Manhattan no es demasiado práctico. La falta de aparcamiento y los precios elevadísimos de los garajes han convertido al automóvil en un lujo, como los anillos de Tiffany´s en algo superfluo. Montarse una autoescuela tiene la misma visión comercial que abrir una tienda de alquiler de laser-disc, o una agudeza empresarial similar a la que tuvieron los indios algonquines cuando vendieron Manhattan a los holandeses por 24$.

La gente anda, coge el Metro o para taxis de grandes maleteros y capots delanteros barrocos. Coches imponentes para los que solemos volver a casa de madrugada, desde el Puente de Piedra, en nuestros taxis blancos con capilla verde.

De entre mis experiencias con los taxis me quedo con el taxista sikh llamado Phatada, o al menos eso se podía leer en su licencia. Phatada cargó nuestras pesadas maletas en su Buick y se colocó bien su turbante rosáceo antes de comenzar la carrera. En los accesos al Puente de Williamsburg se atusaba la barba, que le llegaba al pecho, e intentaba adivinar de dónde proveníamos desde el espejo retrovisor. Luego se puso a hablar por el manos libres en algún dialecto hindi, perdiendo todo su interés en nosotros. Estos sikhs son listos, se intentó quedar con una propina de 50$. No lo consiguió, una cosa es que nos caigan en gracia las personas de sudeste asiático, pero una propina de 50$ no se la dejamos ni al gurú Nanak, fundador del sijismo allá por los albores del siglo XVI.

 

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, UNO. LA INDOLENCIA DE MR. DANG

CRÓNICAS DE MAÑOHATTAN, UNO. LA INDOLENCIA DE MR. DANG

#Aquí comienzan las Crónicas de Mañohattan, una serie de reflexiones sobre Nueva York desde el punto de vista de un  zaragozano.

No es agradable tener que pasar un examen exhaustivo para entrar en ningún sitio y menos después de doce horas de viaje. Cada minuto en la fila de los mostradores en los que los funcionarios de inmigración realizan su trabajo anodino, repetitivo, una verdadera cadena de producción del control de masas; es un pequeño suspiro de nerviosismo e impotencia. Compartimos la espera con un vuelo proveniente de Reykjavik. El tiempo en Islandia debía ser muy frío. Los pelos rubios, casi albinos, sobresalían lacios de jerseys gruesos y cuellos altos. Tardamos casi una una hora, sesenta minutos en los que incubábamos el jet-lag como si fuese un virus que iba a absorber nuestras energías. Tardamos casi una hora en llegar al puesto de trabajo de Mr Dang, quien nos aguardaba enfundado en unos guantes de plastiquete, como si fuese a comprar un kilo de peras blanquillas. Yo estaba dispuesto, hasta ese momento, a realizar con una sonrisa todos los trámites para entrar en EEUU. Pero Mr Dang cogió mis dedos índices con la aprensión de quien toca a un leprososo feo, entonces  decidí sacar a ese Lon chaney que todos tenemos dentro y esbocé mi mejor gesto de recelo. Expresión que quedó inmortalizada con píxeles en el archivo digital del Departamento de Interior norteamericano. A Mr Dang le dio lo mismo, no modificó su cara del contrariado eterno, parece ser que continúa la tradición de la poca amabilidad del personal de la Isla de Ellis

El comportamiento de Mr Dang es una pena. La gente se puede llevar una imagen equivocada de la amabilidad de los neoyorquinos, quienes desde un panadero del Bronx a un conductor de autobuses de Staten Island, pasando por el señor que fabrica la masa de los pretzel que se venden en lexington Avenue; se despiden con un veraz "have a nice day"

LORD BYRON Y LA PARADA DEL 22

 Ayer por la noche comencé a escribir un nuevo relato sobre  un tipo que acude a la Iglesia del Portillo a recitar el poema que lord Byron escribió en honor a Agustina de Aragón. LLeva a su conquistas frente a la tumba de la heroína y con voz caveronsa reproduce las palabras que inmortalizó Byron en 1814, cuando vio a Agustina en Sevilla. Como anticipo podéis leer el poema original:

 “Childe Harolde’s Pilgrimage’

Yet who shall marvel when you hear her tale?
Oh! Had you known her in her softer hour;
Mark’d her black eye that mocks her coal black veil;
Heard her light lively tones in lady’s bower;
Seen her long looks that foiled the painter power;
Her fairy form, with more than female grace;
Scarce would you deem that Saragossa’s tower;
Beheld her smile in danger’s Gorgon face;
Thins the closed ranks, and leads in glory’s fearful chase.


Her lover sinks- she sheds no ill-timed tear;
Her chief is slain – she fills his fatal post;
Her fellows flee – she checks their vase career;
The foe retied – she heads the sallying host;
Who can appease like her a lover’s ghost?
Who can avenge so well a leaders fall?
What maid retrieve when a man’s flushed hope is lost?
Who hang so fiercely on the flying Gaul?
Foil’d by a woman’s hand, before a batter’d wall?


P.D. La incineradora acaba de sacar un nuevo número que disecciona el mundo del cine con un fino bisturí

UN PREESTRENO OFICIOSO DE KONIEC? EN MI CASA

UN PREESTRENO OFICIOSO DE KONIEC? EN MI CASA

Los días libres, esos en los que no hace falta madrugar, están muy bien para organizar comidas en casa; sobre todo si se vive cerca de un Mercadona. Hacía tiempo que no invitaba a nadie para compartir la mesa de mi salón. El mundial de baloncesto es temprano, te deja toda la mañana para diseñar un menú rápido que no te esclavice en los fogones; así que me lo tomé sin prisa y con un rosado de la nevera, de los que te hacen sentir un frío agradable en la yema de los dedos cuando se acaricia la copa. Poco antes de la hora en la que tenían que llegar los comensales, me llama Tausiet diciéndome que traerá una copia de Konieck?, que ya está hecho el montaje y que vamos a tener el enorme privilegio de ser unos de los primeros mortales que contemplarán el proyecto del grupo-equipo (nunca he sabido cúal es su denominación correcta) Koniec. Van llegando los convocados JLatorre con un par de Riojas, el primero. Luego Luis que trae un Coto de Imaz y el resto a los que no les hago mucho caso porque me estoy peleando con unas peras que añadiré a la rúcula y a las virutas de parmesano. Me hacen interrumpir la labor hostelera para el visionado de Koniec? Hay expectación y hambre. Pz nos reparte los Flyers del Jaja festival con los que nos abanicamos por el calor que nos invade. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite. Se hace el blanco y negro, lástima que la comida de hoy no incluya sopa y ternasco. Sigue el blanco y el negro hasta que la cosa termina. Se repite.

Post Post. El estreno oficial se hará con todos los miembros del equipo, también aclarar que asistió a la comida Toni Alarcón, que junto a Tausiet está ultimando un nuevo número de la Incineradora.

EL LOCUTORIO DE LOS HERMANOS MARX

EL LOCUTORIO DE LOS HERMANOS MARX

Nunca había tenido la necesidad de emplear un locutorio, hasta ahora no me interesaban este tipo de establecimientos. Me pasaba algo similar a cuando veía el escaparate de una fontanería, me eran indiferentes.

El lunes por la tarde, antes de ir a jugar a baloncesto, necesitaba mandar un fax a Nueva York. Me voy con Silvia de vacaciones y hemos alquilado un apartamento diminuto en el East Village. Debía enviar, a la agencia inmobiliaria, el contrato de arrendamiento bien cumplimentado y con mi firma más clara que los cuadernillos rubio de caligrafía. Me parecía mal mandarlo desde el trabajo; así que me fui a la calle Escosura, que aparte de clubes de alterne tiene un par de locutorios. El primero en el que entré se trataba más bien de un ciber-café sin cafeína, en el que varios adolescentes se mataban los unos a los otros en escenarios pixelados. Pregunté si podía mandar el fax a Estados Unidos y si me podían proporcionar el prefijo internacional. Me contestaron que no tenían ni idea, que era yo quien debía saber el número exacto al que quería llamar. Mientras tanto los jugadores en red gritaban la expresión ¡Hostia, Co!

Como el único prefijo que conozco es el 976 tuve que probar suerte en el locutorio que está al otro lado de la calle. Cuando entré no había nadie, tan sólo el magrebí modernete de media melena y camiseta sin mangas que parecía ser el encargado. Le expliqué que quería enviar el fax pero que desconocía el el prefijo de USA, antes de terminar la frase me preguntó ¿A qué ciudad? Le contesté que a NYC. El tío de memoria me dijo "01". Estaba frente a un profesional, por lo que ya podía respirar tranquilo. El hombre introdujo en un aparato las hojas con la dirección del apartamento de la Calle 5,entre la Primera y Segunda Avenida. Algo fallaba, el teléfono receptor comunicaba o tenía algún problema. El encargado suspiró e intentó de nuevo la operación. En ésto llegó una Colombiana, bastante guapa, que llamaba al otro lado del Atlántico y le contaba a alguien que su hijo se había enamorado, pero ya le había obligado a ese zascandil a desenamorarse , que lo que debía hacer era estudiar, que eso de los sentimientos está muy feo cuando se ha de ser un hombre de provecho.

El encargado no entendía que le estaba sucediendo a mi fax. Llegaron dos subsaharianos que ocuparon sendas cabinas. Uno de ellos gritaba tanto, como si estuviese cantando trash metal, que no oía las explicaciones técnicas de porque mis papeles no llegaban a Manhattan. Llegó otro tipo que intentó meterse en la cabina número dos, pero el encargado le gritó "No, no, la número dos no que mando el fax por ahí"

Empezaba a haber gente que esperaba su turno para realizar llamadas a sus paises de origen. Faltaba el espacio en el garito y yo me estaba poniendo nervioso. El locutorio tenía una máquina de chicles, de esas bolas del tamaño de un huevo de codorniz; para matar el rato saqué un chicle de color rosa palo que mascaba mientras leía los anuncios de un corcho sujeto a la pared.

Cuando llevaba tres cuartos de hora y habían entrado dos vendedores del top manta, el rostro del encargado de media melena dibujó un gesto de alivio. Ya estaba todo arreglado, así que me fui al baloncesto sin calentar llegaba tan tarde como mi fax.

ACTORES EN AUTOBUS

ACTORES EN AUTOBUS

No suelo coger autobuses, de hecho me declaro como enemigo de los medios de transporte públicos y privados para desplazarse por el centro de Zaragoza. Sin embargo, el otro día después de ir a comer a casa de mi madre (la mañana siguiente de los Who) el estado físico deplorable en el que me encontraba aconsejaba que cogiese el 40. En la parada del Paseo Independencia se subieron unos veinteañeros con pintas de estudiantes Erasmus que habían prolongado su curso hasta Agosto. Las ojeras se les marcaban y los chicos llevaban la barba de los que nos levantamos con resaca los domingos. Eran seis o siete, llamaba la atención que subiesen leyendo. La mayoría se afanaban en unas fotocopias subrayadas con rotuladores de colores y un par de ellos estaban absortos leyendo un libro de tapa clara. No se hablaban entre ellos, a excepción de un italiano que intentaba ligar con una francesa de camiseta de tirantes. En frente de mí se sentó una chica morena con los ojos tristes que intentaba memorizar el texto que tenía entre las manos, se trataban de unas páginas con las puntas dobladas con el uso. La observaba con disimulo. Me intrigaba  qué estaban leyendo esos tipos. La letra del texto era pequeña y mis dioptrías veraniegas demasiadas, sólo acertaba a ver el nombre de Shakespeare en el encabezamiento de las hojas. Lo que me quedaba de trayecto intenté forzar el poder limitado de mis ojos, pero no fue posible sacar más información. Cuando ya había bajado en una de las paradas de Fernando el Católico miré al autobús y la chica de ojos tristes puso una mueca de difícil interpretación y  pegó la portada fotocopiada del libro a propósito para que pudiese ver que se trataba del Pericles de Shakespeare. Luego me tomé un café con  varios amigos en el Kabul y olvidé el episodio. Hoy, otro domingo, mirando el mapa del Líbano he visto la ciudad de Tiro donde transcurre el Pericles, me he acordado de los ojos tristes y he pensado que ya no quedará ningún teatro en la costa fenicia y si queda alguno estará como el Fleta

LA CARRERA DE LA MAÑANA

LA CARRERA DE LA MAÑANA

Esta mañana me he levantado con el tiempo justo para ir a trabajar, el viento madrugador hace poco agradable pasear por una ciudad que se despereza de los sueños de verano. Tenía que llevar un traje a la tintorería que se bamboleaba como una cometa en la plaza Roma. Al llegar a la calle Tarragona, me he encontrado con un chaval negrito, quizá gambiano como mis vecinos, que andaba cojeando; pero que cada vez que iba a adelantarlo aceleraba la marcha. No quería que le sobrepasase, con seguridad estaba inmerso en un juego infantil. Las aceras de la calle Terragona son estrechas, no habría más de quince centímetros de separación entre ambos. A cada paso, nuestro ritmo se aceleraba. Era muy obstinado. Me ha dado pena adelantarlo, pero llegaba tarde y debía dejar el traje en la tintorería. Cuando lo he sobrepasado, a la altura del casi olvidado cine Salamanca, se ha parado en seco y he oído como le faltaba el aliento. Puede que mañana nos volvamos a retar tácitamente, si madrugo me dejaré ganar

OSOS

OSOS

Creo que he soñado con osos, con la osa tuerta del parque Bruil. En los últimos días se han cruzado muchos plantígrados en mi vida. Por un lado en una tienda de decoración de Calahorra, un oso de peluche imitación de los osos Steiff de la Alemania que amanecía con el S.XX. Un oso deshilachado, con los ojos vidriados-vidriosos, que parece llevar mal el calor veraniego y está esperando a que alguien le entre un vaso frío de agua-limón.

 Por otro lado el fin de semana pasado, asistí a una boda en Zaragoza en la que coincidí con un bearnés , muy simpático, que se parecía a Burt Lancaster en El temible Burlón. Hacíamos aprecio de la barra libre del Hotel Boston, en el que se alojaban varios pilotos de la Baja Aragón, y acabamos hablando de Oloron y de los Bouquinistes de tiendas diminutas en los alrededores de la Catedral; pero sobre todo hablamos de osos, osos pirenaicos, osos croatas, osos rijosos y osos varios. Me contó que hacía diez días unos amigos suyos habían visto al hijo de Canelle, que afortunadamente sigue vivo. Me comentó que conoce al hombre que mató a Canelle, continúa bajo tratamiento médico. Me imagino que es el peso que se debe pagar por extinguir al oso del Pirineo;algo similar a lo que sintió quien mató al último pájaro Moa.

Por último la lectura que me refresca estas tardes sofocantes transcurre en el Polo norte, la imaginación evocadora puede ser más efectiva que un ventilador destartalado que se parece a la vieja noria del Práter. Se trata de la novela con la que Echenoz ganó el Goncourt, en ella se dan consejos pertinentes por si te das de bruces con un oso polar. Es dudoso que me cruce con alguno por el barrio de las Delicias, pero por si acaso tomo nota: "No escapar corriendo, el oso corre más que uno. Más bien desviar su atención arrojando hacia un lado alguna prenda de color. Por último, cuando el encuentro resulta inevitable, recordar que en último caso todos los osos blancos son zurdos: puestos en la tesitura de defenderse, mejor abordar al animal por su lado menos ágil. No deja e ser ilusorio, pero menos es nada."

Me sigo quedando con la osa tuerta del Parque Bruil.

#La imagen se trata de una réplica de Steiff de los felices 20

EL TRISTE SECRETO DEL DOBLADOR DE SERVILLETAS

EL TRISTE SECRETO DEL DOBLADOR DE SERVILLETAS

Siempre me ha fascinado la figura del poseedor de secretos. Áquel que sabe algo y lo esconde del resto de la humanidad. Los guardianes de asuntos vitales que deben ser preservados del común de los mortales, ya que su conocimiento harían que el mundo dejase de ser tal como es. En estas vaciones, mientras visitaba la platería del palacio de Hofburg, me encontré con un secreto que amenazaba la estabilidad de la monarquía de los Augsburgo hasta 1918 y del Estado Austríaco hoy en día. Una práctica para iniciados, casi ocultista, en la que se cimientaba el poderío del Imperio Austro-Húngaro. Me refiero al pliegue exclusivo de las grandes celebraciones gastronómicas, tres bucles, el del centro más alto y más grande que el resto, lo que le otorgaba un aura de diadema de lino, con la particularidad que cabía un pequeño panecillo debajo de cada uno de pliegues. Sólo dos personas eran las conocedoras de su confección. Dos personas que albergaban un secreto por el que debían morir si era preciso. Una gran responsabilidad de ser los dos únicos seres vivos en los que descansaba la tradición de cientos de años. Todavía en la actualidad existen dos dobladores de servilletas que aprendieron de manera oral la ejecución del pliegue de la servilleta, nunca pueden viajar juntos en el mismo tren y su nombre es desconocido, preservado en el anonimato. Hoy se encargan de preparar las servilletas de las cenas de gala, cuando en las salas de los palacios desmonarquicizados impera un rancio silencio afelpado. Es triste guardar un secreto como el del doblador de servilletas.

#Pese al incendio del Hofburg el secreto persiste

CARTA DE AJUSTE

CARTA DE AJUSTE

Las primeras semanas de vacaciones son atemporales y que mejor manera que ejemplificarlo con una carta de ajuste para señalar la inactividad del blog, durante buena parte del mes de julio. Las cartas de ajuste me relajan. Me recuerdan a las peceras globulares con un pez naranja que nada en círculo, mientras se pregunta si el Dr Oliver Rodés aprobaría el agua en la que vive. Me recuerda también a las llamas de una hoguera que fuma cigarrillos mentolados.

Siempre me han gustado las cartas de ajuste. Tenía una cinta de vídeo Beta, grabada por error, con cuatro horas de emisión de ese collage analógico. Jamás la borré.

Nos veremos a finales de julio, ¡ qué las altas temperaturas os respeten y que las calles desiertas no se derritan a vuestros pies!.

LOS VERANOS ROJOS

LOS VERANOS ROJOS

Falta una semana para comenzar mis vacaciones de verano. Este julio me voy a Austria con Silvia. Entre otras ciudades dormiremos un par de noches en Linz, a escasos metros de un Danubio robótico, un poco más lejos (14km) se encuentra Mauthausen. Una noche fría de Marzo conocí a Mariano Constante, que pegado al calor de una chimenea, contaba entre sorbos de sopa de verduras, las mil y una patadas que le inflingieron los guardias del campo de exterminio. Mariano Constante había sido invitado por la Universidad de Zaragoza para relatar la miseria humana que supusieron lugares como Mauthausen. Dio varias charlas en días diferentes, pero cada vez que terminaba una conferencia; se volvía, sin voz, a Ayerbe, el pueblo donde comenzó su aventura vital. Yo estaba de turismo prepirenaico con un Citröen Saxo alquilado. En la Pensión en la que me alojaba, coincidía con Mariano Constante y varios platos hondos de sopa. Ahora cuatro años después releo su experiencia infernal. La lectura de los Años Rojos va a conseguir que cuando visite Mauthausen, un par de lágrimas caigan al suelo y hagan que el Danubio sea un poco más salado.
#La imagen representa el acceso a lo peor del género humano.

VEINTE AÑOS NO ES NADA

VEINTE AÑOS NO ES NADA



Hoy he envecejido vente años de repente. Tenía el periódico apoyado en mis rodillas. Mientras desayunaba, el rutinario croissant de todas las mañanas, me he hecho viejo. Han pasado veinte años de la tarde mágica de Maradona ante Inglaterra. En un rectángulo de esmeralda apereció la mano de un Dios vengador, para redimir  la catástrofe de las Malvinas; por otro lado se contempló el mejor gol de la Historia de los Mundiales, el 2-0 cantado por Víctor Hugo Morales. Años despues Héctor Enrique, el jugador que pasó el balón a Maradona en propio campo argentino, declaró "Si Diego no mete el gol era para matarlo, con el pase que le di". Esa tarde de 1986 era un crío que jugaba al fútbol y merendaba bocadilos de chorizo de Pamplona con mantequilla Tulipán. Estaba convencido de que  también tendría mi partido de gloria. Como era portero soñaba con pararle un penalty a Maradona, es que yo era de Paff.

Veinte años de la mano de Dios. Nada más argentino que Carlos Gardel volviendo a recordar lo rápido que ha pasado el tiempo. Volver. Veinte años no es nada 

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.

Y aunque no quise el regreso
siempre se vuelve
al primer amor.

La vieja calle
donde me cobijo
tuya es su vida
tuyo es su querer.

Bajo el burlón
mirar de las estrellas
que con indiferencia
hoy me ven volver.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.

Y aunque el olvido
que todo destruye
haya matado mi vieja ilusión,

guardo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna
de mi corazón.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

OBSEQUIOS INFANTILOIDES

OBSEQUIOS INFANTILOIDES

El jueves a las siete de la tarde asistí a a la inauguración del TEA 06, el congreso de Cine Digital y HDI, que se celebra este fin de semana en Zaragoza, acabé en casa con tres camisetas de propaganda, una de ellas diseñada por Kukutxu muxu en la que aparecía un equipo de vacas participando en un rodaje cinematográfico. Todos tenían cuernos y manchas, los cámaras, el scpript  e incluso el pertiguista de sonido.

Hoy no me he comprado el Heraldo, ahora sólo me lo compró en Calahorra para leerlo entre la cafeína y la bollería industrial  del Cafetín, mientras hablo del Mundial con Alex; pero Dioni se ha encargado de regalarme la careta de Fluvi, que colgada en el corcho del despacho parece la primera mascota, de un evento internacional, guillotinada. Me recuerda a la anécdota de Danton y su carcelero en las horas previa a su ejecución. Dantón le dio una clase de gramática y lengua francesa a su vigilante. Le dijo que que curiosa era la conjugación de ciertos verbos "se puede decir me guillotinarán, pero no se puede decir me han guillotinado".

El grabado pertenece a la ejecución de Dantón, cuyas últimas palabras fueron: "No os olvidéis, sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo: merece la pena."

ODIO A LOS DENTISTAS (BREVE INICIACIÓN A LA ODIONTOLOGÍA)

ODIO A LOS DENTISTAS (BREVE INICIACIÓN A LA ODIONTOLOGÍA)

Odio a los dentistas. No hay nada tan desagradable como permanecer sentado en una sala de espera, respirando el aséptico aroma de los productos odontológicos. Las revistas para pasar el tiempo están repletas de imágenes de incisivos y molares, que parecen haber llevado peor vida que los protagonistas de las películas de Ken Loach. Me aterra escuchar el vago eco de los zuecos de las auxiliares de clínica, que llevan el pelo recogido; mientras estoy tumbado con un foco  potente que alumbra mi boca, tanto que se puede ver hasta mi alma.

Hoy he ido al dentista y no ha servido para nada. El odontólogo ha llegado 40 minutos tarde, lo más probable es que se haya entretenido con otro paciente, pobre hombre.

#La imagen esteroscópica representa el colmo de la odiontología, repetir extracciones

LA ALMOZARA-CAMELOT

La imaginación de los autores del ciclo artúrico no tuvo freno, es sorprendente  enterarse que uno de los caballeros involucrados en los tejemanejes de la tabla redonda fuese natural de Zaragoza. Se trata de Sir Palomides, hermanastro de Sir Galahad. El padre de ambos, Gahmuret de Bretaña, abandonó familia e hijos en la pérfida Albión y se vino como un guiri a tomar el sol, beber Ámbar y ligotear con las nativas. Acabó teniendo un hijo, Palomides, con la princesa musulmana Belacane (hija de Feirifez rey de Zaragoza), cuya  belleza  eclipsaba la del mirhab de la mezquita mayor. Belacane fue abandonada y acabó casándose con otro príncipe musulmán. Con los años Palomides se convirtió en el príncipe de Zaragoza, pero heredo el carácter aventurero de su padre natural, así que se escapó a recorrer mundo y participar en combates sangrientos, su historial violento se parece más al de los personajes de Charles Bronson que al ideal de nobleza caballeresca. Estuvo implicado en el affair de Tristán e Isolda y como su padre desapareció un día sin que se supiera más sobre él. Desapareció como lo hizo el arrabal de Sinhaya, entre piedras y desidia.