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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006.
La semana pasada estuve en el rastrillo Aragón de la fundación Ozanam. Como todo los años aproveché para comprar libros de temática aragonesa. Son varias las instituciones públicas que colaboran con la cesión de parte de sus fondos catalográficos. Una vez hecha la selección de títulos que me iba a llevar a casa, entre los que destacaban la edición faccsimil del Madoz de la Provincia de Hueca y una primera edición española de la continuación de La Historia de San Michele del sueco Axel Munthe, daba la casualidad que me costaban 29€. Pagué 30€y la mujer que me atendió cogió una moneda de Euro. -Quédeselo, señora. Me da igual que no me lo devuelva-. La vendedora se empeño en que me llevase cuatro libros de la colección CAI 100 para redondear el precio de mis adquisiciones. Uno de esos cuatro libros es Roldán en Zaragoza (nada que ver con el ex-director de la Guardia Civil) de Carlos Alvar. En el se analiza por un lado el Poema épico, que transcurre en Zaragoza, en el que Roldán les da hasta en el Carné de Identidad a los malosos musulmanes que dirigían Medina Albaida, y todo por coquetear con Brasilimonda la mujer del Rey infiel, aunque para infiel la susodicha. Por otro lado Carlos Alvar desmenuza el otro gran poema épico en el que Roldán desempeña una función esencial: La chanson de Roldán. En la Chanson aparece un personaje peculiar de nombre poco afortunado, Chernublo de Monegros. Se trata del Rey Musulmán de los Monegros, quien sufre la misma suerte que los doce pares de Francia, es decir la palma. Cada vez que recuerdo el nombre de Chernublo lo asocio mentalmente al nuevo monarca del desierto monegrino que no es otro que el propietario del centro de ocio de Tardienta, con sus camellos, sus paseos en cosechadora y su infame pájaro Uyuyuy (verdadero Dragón a lo Mad Max que da más pena que el de San Jorge). Su palacio es un hotel-cueva con aire acondicionado de última generación. Los tiempos de Carolingios y Sarracenos pasaron a la Historia, pero el desierto siempre estará ahí impidiéndonos ver la cara oculta de la duna. El fin de semana, por casualidades varias, tuve que desarrollar el guión para un documental televisivo sobre la presencia del Grial en Aragón. Otro día daré más detalles al respecto. Lo más interesante del trabajo de investigación fue acercarme al mundo de las reliquias del pasado. el hecho más llamativo es la extraordinaria proliferación de estos objetos de culto. Me encontré con tantos clavos de Cristo como para crucifcar a una docena de Mesías y tantas astillas de la Veracruz, qué habría que reírse de la deforestación del Amazonas. Por continuar con el tema del overbooking de reliquias habría que reseñar que existen sesenta dedos de San Juan Bautista (qué tío más que Shiva), once de ellos índices. En Francia se han documentado más de quinientos dientes de Santa Apolonia. La cantidad de reliquias afecta hasta objetos delicadísimos como es el prepucio de Cristo; se conocen tres, uno en Amberes, otro en Hildesheim y un tercero en Santiago. Es muy curiosa la anécdota de la existencia de unos dientes venerados en la Catedral de Valencia. Su tamaño descomunal hizo que la religiosidad popular los creyese de San Cristóbal, santo cuya altura lo convertiría en un refuerzo de calidad para CAI Zaragoza; pero que con el tiempo resultaron ser piezas dentales de un saurópodo. Otras reliquias curiosas son el trozo de un dedo del espíritu santo. Las huellas de Cristo en una catacumba romana. La laringe de San Antonio en Padova y el rabo de la mula que transportó a Jesús en su llegada a Belén. El particular universo de la religiosidad popular es un saco sin fondo para descifrar el comportamiento humano, por otro lado proporciona tal cantidad de historias curiosas que bien merece profundizar en el tema. Dentro de unos días intentaré establecer el top ten de las reliquias zaragozanas. #La idea de asociar el Grial a esta imagen se la debo a A. Tausiet Este año he vuelto a estudiar francés, después de siete años de inactividad lingüística en el idioma de nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos. La lectora de la Escuela Oficial de Idiomas vino el otro día con el cuestionario de Proust. Proust además de comer magdalenas y ser rechazado por la editorial Gallimard, se dedicaba a jugar a las autoentrevistas. El niño, en plena adolescencia, cuando ya apuntaba maneras de tío raro; jugaba con una amiga suya,Antoinette la hija de Faure, a responder las preguntas introspectivas de un album inglés para recoger los pensamientos propios. En 1890 tradujo al francés el cuestionario. Ha gozado de mucha popularidad a lo largo de los años. No hay personalidad conocida en Francia que no haya sido sometida a este tercer grado de exhibicionismo emocional. He intentado contestar las preguntas e incluso estuve tentado de incluirlas en este post; pero me he dado cuenta que es un ejercicio demasiado íntimo. Una cosa es escribir un blog y mostrar los rasgos de mi personalidad que me apetece, y otra muy distinta es desnudarse en new times roman del 12. De todas formas es muy interesante sufrir en silencio el cuestionario. Reflexionar unos segundos cada respuesta y comprobar el armazón de nuestros actos. Así que aquí van las preguntas que se hacía Marcel antes de coger el camino de Swan. No cabe duda quehay que aplicar el filtro del tiempo, algunas preguntas son más rancias que el Baron Dandy. 1. los principales rasgos de mi carácter #Las imágenes corresponden a un comic sobre la obra magna de Proust. El retorno del tiempo perdido. Si lo que os apetece es aprovecharlo en vez de tirarlo a la papelera os recomiendo el ciclo de la CAI sobre Rossellini. La selección de películas ha corrido a cargo de Toni Alarcón, toda una garantía de calidad. Todo se gestó donde suelen comenzar últimamente las iniciativas interesantes, en la mesa del Praga más próxima a la máquina del tabaco. Abdel, el cocinero, estaba contento, había conseguido un tipo de mantequilla especial para el cous-cous de los jueves. Cous-cous que ha bautizado (dudo que a un cous-cous se le pueda bautizar, es un adjetivo propio de los discursos de Benedicto XVI) como cous-cous real. La felicidad de Abdel se transformaba en cánticos marroquíes. Los chicos de Lobomedia estaban en la mesa contigua y parecía que en algún momento se involucraban en nuestra conversación. Los escasos restos de sémola,que se habían caído de unos platos llenos, servían de testigos a una serie de reflexiones sobre la última adquisición de un Goya por parte del Gobierno de Aragón a través de la Fundación Plaza. La charla derivó en lo que cada uno entendíamos por el proyecto Goya. Tausiet, como buen iconoclasta humanista, sostenía una opinión inclasificable. Demasiado avanzada para nuestro tiempo. Una mezcla entre Buñuel, Ibáñez, Marx (Karlos y Groucho) y Julio Verne. El otro contertulio L.M. Ortego, detective del patrimonio, el Philip Marlow del Gótico Aragonés, está preparando un artículo serio y riguroso al respecto, así que no adelantaré nada de su línea argumental. La tercera opinión era la mía que iré desgranando en una serie de post. El hecho de que los tres nos pusiésemos a elucubrar sobre el pintor de Fuendetodos no podía acarrear nada positivo, como se demostró al día siguiente cuando se robó un cuadro del aragonés en Nueva Jersey. Ortego, el detective, lo hubiese recuperado sin tener que pagar los 50.000$ de recompensa. La idea fundamental que rige toda mi opinión sobre el espacio Goya, es que los fondos originales de Goya a los que pueden acceder las Instituciones Públicas aragonesas producirán un resultado ramplón, un Museo, Centro o Espacio(llámese como se quiera) de segunda fila, que despertará un interés bastante limitado. La apuesta tiene que ser alta. Debemos correr un riesgo elevado si queremos convertir la Plaza de los Sitios como un referente artístico mundial. El proyecto no debe reducirse a la exhibición de unos cuantos lienzos, cartones para tapices o bocetos de pintura mural. Tenemos que mostrar algo que sea capaz de atraer a un señor que vive en los Alpes Suizos, en el Estado de Indiana o en el Perigord francés. La influencia de Goya ha provocado auténticas maravillas en la Historia del Arte, es ahí donde podemos conseguir un vasto número de piezas excepcionales. Continuaré explicando mis ideas en sucesivos post. De momento dejo la instalación de los Jack y Dinos Chapman sobre el perro de Goya. Se trata de una serie de los Desastres de la Guerra modificados (Algo similar a lo que hace Arnulf Rainer pero con un estilo más transgresor) y colocados con esta original forma. El próximo día profundizaré en la obra de los Hermanos Chapman y la hipoteca creadora que tienen con el genio de Goya Su obra no deja lugar a la indiferencia, está hecha para provocar, para herir susceptibilidades. Intentan satisfacer el lado oscuro de la especie humana para que un cierto regusto amargo se quede en la boca de los asistentes a sus exposiciones. Se trata de una revisión de los trabajos de Duchamp al respecto de la dialéctica entre sacralización y desacralización de la obra de arte. En varias entrevistas se han reconocido la influencia que Goya ha ejercido en su trabajo, tanto es así que le han dedicado tres homenajes. (Algunos los califican de atentados). El primero de ellos es la reproducción a tamaño real con muñecos de látex de unos de los grabados de los desatres de la guerra. Con esta obra pretenden causar el mismo efecto que podrían causar los grabados hace doscientos años cuando la cultura visual no estaba tan bregada como hoy en día. Se titula Grandes hazañas con muertos. Los hermanos Chapman quedaron satisfechos con su tuneado de la obra gráfica de Goya, de hecho continuaron en esa línea, en Mayo de 2005, con una reinterpretación de la serie "los caprichos" que dispusieron en forma de perro haciendo su necesidades. Lleva por título Like a dog returs its vomit: En los grabados aperecen ranas satánicas, cabras y chimpances de nariz roja. Se puede apreciar en la fotografía del anterior post. La obra se expuso en la London White cube Gallery y cada grabado se vendía a 13.500 libras. Lo interesante de los Chapman no es si a uno le gustan o no, es la polémica que suscitan. Sus exposiciones tienen un caudal importante de visitantes que llenan las salas para ensalzar o para denostar su trabajo. Ya lo dice el saber popular "No ofende quien quiere sino quien puede". |