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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

10/08/2007

BOLERO EN EL GRAN HOTEL

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Jean Echenoz es un escritor aséptico. Su aparente neutralidad magnetiza. Las portadas sobrias de sus ediciones francesas tienen la elegancia de lo que no se pasará de moda.Su falsa simplicidad  no es otra cosa que un ejercicio bien ejecutado de depuración estilísica. La última novela de Echenoz, Ravel, recrea el declive del músico nacido en San Juan de Luz. En la narración aparece el Gran Hotel de Zaragoza. Su estancia en la calle Costa es uno de los pocos momentos, en la novela, en los que Ravel parece estar disfrutando de lo que hace. Se mira los dedos de los pies mientras se apoya en la barandilla de la terraza. Pocos días después será consciente de su declive. Tiene que ser duro que los demás te consideren un genio, al mismo tiempo que tú sepas que todo ha perdido el rumbo lógico. La rutina deja de funcionar como una máquina bien engrasada, pero la gente aplaude como si fuese un emperador romano el día de su triunfo.
#La foto corresponde a la fachada del Gran Hotel
10/08/2007 10:46 Autor: jcuarteronoestadisponible. #. Tema: relatillos No hay comentarios. Comentar.

13/08/2007

EL RELATILLO QUE DEBÍA

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Lo prometido es deuda. Debía el relatillo del mes de Mayo que se quedo entre los preparativos nupciales. El texto corresponde a un fragmento de un relato mayor titulado "El lepidóptero más grande de Europa". Un joven entomólogo alemán viaja, en plena República española, hasta el Pirineo para realizar un estudio científico sobre insectos autóctonos. Se aloja en la pensión Marcuello donde convive con diversos personajes que tienen una existencia agitada como el relieve accidentado de las montañas.

 

  

Roque era uno de los integrantes de la fonda que trataba a Hans Von Riehoff con cierta naturalidad. Había conocido a varios alemanes en la fábrica de cerveza en la que se había deslomado doce horas diarias durante demasiados años. Se había auto infringido un pseudoalcoholismo que trataba de disimular con la maestría propia de un actor de teatro calderoniano a primera hora de la mañana, como uno de películas de capa y espada por la tarde y como maestro de ceremonias de un espectáculo sicalíptico conforme avanzaba la noche.

Roque “el marabú” comparaba si se le tiraba de la lengua su embriaguez a la silicosis de los mineros asturianos. –No os riáis, no; lo mío es una enfermedad laboral-. Y según como se mirase algo de razón no le faltaba. Entró a trabajar de crío en la fábrica de cervezas Galve de Zaragoza, próximas a la Estación del Norte en pleno Arrabal. Su aspecto infantil le hacía parecer más joven de lo que en realidad era, por lo que comenzaron a llamarle “el comulgante”. Era un chaval alegre que caía simpático a los compañeros de fatigas, que sobre todo eran de carga y descarga de tropecientos mil sacos de cebada para la producción de la cerveza Galve. La cervecería tenía el eslogan de “La cerveza que más vale, no vale ni la mitad de lo que vale la de Galve”. Era muy divertido escuchar las cuñas comerciales de la radio en directo que convertían el anuncio en un auténtico trabalenguas capaz de trastabillar a un locutor experimentado.

Entre los trabajadores de Cervezas Galve que desarrollaron un afecto especial por “el marabú” se encontraba el maestro cervecero contratado por el Sr Galve, a golpe de talonario, en plena celebración de la oktoberfest muniquesa. Dietmar Finkel, que así se llamaba, se apiado del aspecto frágil y enclenque del marabú a quien acogió a sus servicios en el laboratorio y la sala de cocidas de la rutilante fábrica situada en la margen izquierda del Ebro. En un principio Herr Finkel empleaba al chaval en tareas sencillas de correveidile con la dirección de la empresa, que si necesitaremos más cebada, que si quiero esto que si quiero lo otro, que hay que limpiar los tanques de fermentación etc. Así pasaron un par de años, el “Marabú” entró de pleno en la adolescencia y ya no conmovía el tierno corazoncito del señor Galve, pero el teutón, que en el fondo era un sentimental, se resistía a perder a su ayudante al que creía haber formado en el método pilzener de elaboración cervecera, de tal manera que lo reconvirtió en un una especie de técnico auxiliar de laboratorio que le ayudase en la creación de nuevas líneas de producción. Al poco de comenzar sus nuevas tareas el maestro cayó en la cuenta de la poca habilidad de su discípulo a la hora de manipular tubos de ensayo, el almirez y demás artilugios científicos; pero reparó en el gran paladar que tenía el marabú y eso que todavía estaba en pleno crecimiento y sus papilas gustativas no se habían desarrollado del todo. Dietmar Finkel intentó aprovecharse de esta cualidad de Roque. Le instruía en diferenciar los distintos niveles de fermentación del lúpulo, el sabor acre de los diferentes tipos de cebada, como el paladar no se entrena con una o dos jarras al día, el marabú acababa ingiriendo entre cuatro y cinco litros de cerveza en sus doce horas de jornada laboral, lo que con quince o dieciséis años no parece demasiado sano. Todavía en ciertas noches de niebla, en las que un oscuro manto envolvía la pensión Marcuello, se lamentaba de no haber comenzado a trabajar en una fábrica de gaseosas.

13/08/2007 12:02 Autor: jcuarteronoestadisponible. #. No hay comentarios. Comentar.

15/08/2007

PELUSILLA COGIÓ SU FUSIL

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Hace unos domingos, mientras paseaba por la plaza de San Bruno, compré un libro viejo con las heridas visibles de su desintonsamiento. El lomo sucio de tomo salmón todavía marcaba su precio de 1924, cuatro pesetas, que era el sueldo que ganaba un peón caminero al día. El libro se titulaba Por el camino de Annual y había sido escrito por J. M. Arauz de Robles. El tema del colonialismo chapucero español siempre me ha interesado y el desastre de Marruecos es uno de los mejores ejemplos que tenemos para convertirnos en antibelicistas. Una carnicería sin sentido bajo el calor abrasador de un África que nunca llegó a entenderse. Un horno crematorio de cadáveres vestidos de kaki y vidas truncadas por la defensa de lo inútil. 
Busqué información en Internet sobre el autor y hallé una serie de datos contradictorios. Por un lado me llevé la sorpresa  de ver que Arauz de Robles había nacido en 1898, en Alhama de Aragón según el Centro de Estudios Bilbilitanos ,  aunque en una librería de  viejo vendían un ejemplar de una novela suya dedicada  y escrita en Molina de Aragón. Por otro lado aparece un J. M. Arauz de Robles escritor de temas poíticos que vivía en Madrid en 1932 de ideología carlista tradicionalista. Quizá sean la misma persona o quizá dos distintas con el mismo nombre
El libro tiene varias partes. Algunas no tienen demasiado interés como los capítulos de temas políticos y reformistas; pero si que tienen gran valor los apuntes de Arauz de Robles sobre la vida cotidiana de los soldados abandonados a la tiranía de un sol que emergía sobre las laderas del Monte Arruit. La lectura de las miserias que pasaban los soldados lavando sus platos con arena. Las últimas cartas de los heridos que saben que la arena del desierto es la que se ha escapado de du propio reloj. Los muñones putrefactos de los mutilados . Las moscas omnipresentes que son las únicas que se alegran del conflicto. Las muertes de los compañeros que tienen la certeza desde su reclutamiento que no van a volver a pasear por los bulevares de sus ciudades natales. Esa parte está escrita desde la experiencia en primera persona de un soldado que sabe que la guerra es inútil y que sólo trae desolación. Despide antibelicismo aunque Arauz de Robles se defiende de acusaciones antimilitaristas que le habían lanzado quienes habían leído la obra antes de ser publicadas. Para él el ejército es necesario pero sólo para defenderse y es contrario a cualquier tipo de dictadura militar algo chocante porque estamos en pleno Directorio miltar de Primo de Rivera.  La obra está escrita en 1924 y es cinco años anterior a Sin Novedad en el frente de Erich María Remarque (también nacido en 1898) y quince antes de Johny Cogió su fusil de Dalton Trumbo.
El libro está dedicado a sus compañeros muertos en África entre ellos destaca Pelusilla, un corneta tan inocente que no pudo ni comprender su  propia muerte
 
#La imagen corresponde a soldados anónimos de los que no sabremos nunca su suerte 
15/08/2007 12:57 Autor: jcuarteronoestadisponible. #. Hay 6 comentarios.

28/08/2007

LOLA, LA QUE SE QUEDA SOLA

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Hace unos días comentaba la aparición del Gran Hotel de Zaragoza en la última novela de Jean Echenoz. A los pocos día el Heraldo publicaba una serie de reportajes sobre establecimientos hoteleros Zaragozanos. El Gran Hotel se mostraba como el alojamiento de los visitantes ilustres que pasaban por la Ciudad del cierzo, como Hemingway levantándose con resaca y mirándose las legañas, vestido con una camiseta interior sin mangas, en el espejo del cuarto de baño. Ava Gadner colgando vestidos largos en los armarios de madera maciza mientras los camareros de la cafetería suspiraban por compartir una sonrisa cómplice o el pestañeo exclusivo de una mujer que poseía una belleza que abrasaba a quien la contemplaba.
Hace poco he encontrado otra referencia al Gran Hotel en una obra literaria. Esta vez se encuenta cargada de una visión negativa. Se concentran en el hotel los supuestos vicios provincianos de la Zaragoza de los Cincuenta. La novela se titula Lola, espejo oscuro y fue escrita por Darío Fernández Flórez (nada que ver con Wenceslao y el Bandido Fendetestas). El libro en primera persona narra las desventuras de una joven descarriada en el Madrid de la Postguerra, su tono moralizante ha conseguido que la novela hayaa caído en un olvido justificado, pese a su éxito inicial. Para algunos críticos la moralina que invade el relato es una necesidad anticensura, pero no hay que hacerles demasiado caso.
Lola en una de sus correrías llega a Zaragoza a la que califica de aburrida y provinciana. La ciudad aparece desprovista de cualquier encanto que haga que merezca la pena estar allí y en su Hotel estrella, que es igualmente un peñazo. Al día siguiente acude a visitar el Monasterio de Piedra, donde todo resulta de su agrado menos una cosa; qué casualidad se trata de las parejas de zaragozanos que son unos cursis le impiden disfrutar el paisaje.
El Gran Hotel quizá no sea el Hotel más divertido del mundo mundial. Seguro que en el Trip Advisor se encuentra algún que otro comentario negativo, pero ha soportado el paso del tiempo mejor que Lola a la que se puede encontrar en los puestos de libros callejeros, desparramados por el suelo, a un euro
#LA imagen corresponde a Hemingway tomándose un vermú con sifón
28/08/2007 14:01 Autor: jcuarteronoestadisponible. #. Tema: relatillos No hay comentarios. Comentar.

29/08/2007

CALAMARES POR AQUÍ, CALAMARES POR ALLÁ

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Leo en el New York Times una encuesta sobre los mejores calamares del mundo. No he podido resistirlo y he votado por los del Calamar Bravo, aunque para ser sincero prefiero los del Papamar, sobretodo si me los tomo en la terraza. Las imágenes de los calamares americanos no terminan de seducirme, aunque para David Leite son una auténtica Magdalena de Proust.
 P.D. Debo rectificar. Mi asesor en comida basura me ha asegurado que lse trataba de un tipo de almejas de la costa de Nueva Inglaterra rebozadas. Su sabor no es muy distinto de el de los calamares. Si aparece algún gringo por el calamar bravo y pide almejas fritas es porque leyó el comentario que dejé en el periódico neoyorquino
#La imagen corresponde al mítico Taxikraken
29/08/2007 13:43 Autor: jcuarteronoestadisponible. #. Tema: relatillos Hay 2 comentarios.


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