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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
Hace un mes Chorche me propuso que contase cinco anécdotas sobre mí que resultasen desconoocidas para los lectores de este blog, o por lo menos para él. Cuando era pequeño plagié a Gloria Fuertes. Tenía doce años y una profesora de literatura con nombre de campaña turística, Maravillas de lózar. la mujer me encargó una poesía navideña para clase. No debía estar mu inspirado o mi vagancia natural me llevó a copiar un poema de Gloria Fuertes. A Maravilas de Lózar le gustó bastante ¡Cómo para no gustarle! Y a los meses me la pidió para mandarla a un concurso de Poesía escolar. Intenté dar largas al asunto, pero acabé entregándole los versos plagiados. La profesora envió los versos plagiados al concurso del que nunca más se supo. ¿A quién plagiarían los otros niños, los que ganaron? Hoy el delito ya ha prescrito. hubiese sido muy duro acabar en un Centro de menores por plagiar a Gloria Fuertes. En la última jornada de la Liga 2000/2001 acerté una quiniela de catorce. Hasta aquí podría considerarse una noticia positiva, pero lo que no sabe la gente es que resultó ser la quiniela más fácil y miserable de la Historia de las Apuestas deportivas. Otros cuatro mil boletos adivinaron los resultados que se iban a producir ese domingo de fin de temporada. El pleno al quince ascendió a la estratosférica cantidad de 25000 pesetas. Además la quiniela la hicimos entre diez. Como había pensado destinar el dinero del premio a viajar, subvencioné la compra de uno de los ya desaparecidos bonobuses de TUZSA. Durante muchos años de mi vida he sido un conductor no practicante. Me saqué el carnet a los dieciocho y estuve seis años sin coger un coche. por motivos profesionales reanudé mi actividad al volante. A los tres meses de mi reencuentro con un Talbot Horizon, heredado de mi abuelo, llegué con él hasta Eslovaquia. Subiendo los Alpes, cerca de Liechestein, quemé los radiadores de ventilación. En la actualidad tampoco conduzco Hace unos años decidí hacer el camino de Santiago en solitario. Intentado impresionar a una madrileña a la que le gustaban los caballos, le conté que montaba con cierta asiduidad en Zaragoza. la verdad era que lo que más cerca había visto un équido había sido en los Western de John Wayne. Al acabar una etapa por el Bierzo llegamos a una localidad en la que se podían alquilar caballos para dar largos paseos campo a través. Terminé subido a una yegua blanca sobre el verde prado que todavía estaba húmedo por la lluvia del mediodía. Como no sabía poner el cuerpo para trotar, acabé con un dolor de huevos que me duró hasta las primeras rampas del Cebreiro. He dormido en las ruinas del Convento de desierto de Calanda en una noche de viento y truenos. Los relámpagos de una tormenta eléctrica dejaban entrever la silueta desvencijada del templo barroco. la luz tenue, de la poca luna que había, se colaba entre la cúpula hundida. Para pasar el frío y el miedo comimos arenques del LIDL, pepinillos agridulces y whiskey de marca barata. Las linternas nos recordaban que todavía quedaban unas horas hasta el amanecer. Al final logré dormirme y me deperté con ganas de desayunar a varios kilómetros de allí. #La imagen corresponde al Convento de desierto de Calanda [Recuperado - Fecha Original 04-02-2007] Me caso en mayo. durante muchos años de mi vida he renunciado al Protocolo y al Ceremonial. Los consideraba incómodos física y moralmente, me parecían insufribles artículos de ortopedia social. Como buen progre que escuchaba canciones de Brassens aborrecía la corbata, que me recordaba a la yunta de los bueyes. Con el tiempo he domesticado mi alergia al traje de etiqueta, cada día me gustaría más ir vestido como si viviésemos en plena Ley Seca o fuéramos personajes secundarios de "Retorno a Brideshead". Todavía me debe quedar una mínima parte de iconoclastia textil. No he querido comprarme el chaqué, lo he alquilado. Cuando me probaba la levita negra y los pantalones rayados en una tienda del Camino de las Torres sabía que no podría guardarlos en mi armario. Una cosa es empezar a disfrutar con ciertos ( y quizá discretos) detalles de la burguesía y otra muy distinta meter un pingüino entre mis pantalones y camisetas. La mujer que me ayudaba a encajar la levita en mis hombros hacía unos falsos nudos que me recordaron a los pliegues estrambóticos de servilletas, quizá me haya hecho uno de esos dobleces para justificar el que lleve chaqué, pero es que no me queda nada mal. #La imagen corresponde a la época de la Ley seca. La moda de aquellos días tiene un encanto del que es difícil escapar. [Recuperado - Fecha Original 06-02-2007] Ayer por la noche asistí, en el Teatro Principal, al espectáculo inspirado en el mágico mundo de Segundo de Chomón. El piano es insustituible para ver películas de Cine Mudo. Cada una de las notas que producía el piano negro de Jordi Sabatés se fusionaba con los trucos visuales que aparecían en pantalla. Quizá sobre el escenario, bajo el telón de Unceta, se repusieron las películas de Chomón cien años después de que se estrenaran en la misma sala. Es difícil imaginarse a un señor de grandes bigotes que nació en Teruel en 1871 lograr unos efectos especiales tan apabullantes, aunque unas señoras mayores, que tenía mi espalda, se quejaban de que las chinas que aparecían bailando estaban demasiado gordas. Las mujeres no sabían que la forma de las actrices ha variado considerablemente con el paso del tiempo. El sonido del piano parecía censurar a todos los montadores que utilizan el Premier de Adobe para editar sus películas. La obra de Chomón, pese a estar rodada hace un siglo, tiene más dinamismo que buena parte de los cortos que se estrenarán este año. #El youtube corresponde a la película "El Hotel Eléctrico". Aquí aparece fechado en 1905, pero Agustín Sánchez Vidal, que sabe más que los ratones colorados, ha encontrado elementos de juicio para datarla en 1908. La actriz principal era la propia mujer de Chomón, Julienne Mathieu [Recuperado - Fecha Original 07-02-2007] Un año más tarde he vuelto a encontrar material para esta sección que tenía olvidada. Se trata de los capiteles decorados del Claustro del Valira en La Seu d´Urgell obra del polémico Lluis Racionero, que fue director de la Biblioteca Nacional en su etapa más oscura. Aquí en su ciudad natal diseñó un claustro laico en cuyos capiteles aparecen los retratos de personajes ilustres del Siglo XX, Kennedy, Juanpa II, Churchill, Hitler, Stalin, el Gordo y el Flaco, los hermanos Marx, Woody Allen y otros que no llegué a apreciar porque las puertas estaban ya cerradas. De todos los representados me quedo con los Hermanos Marx que son los que aparecen en la imagen. Esta noche he dormido cerca de doce horas, más de lo que había hecho desde el el miércoles. La vorágine del rodaje me ha cogido desentrenado, debe ser que me estoy volviendo mayor. Al madrugar por las mañanas, con ojeras y legañas en los ojos, tenía el convencimiento de que el último Gin-Tonic había sobrado. La vida social que conlleva el corto me ha retotraído al ritmo que llevaba hace dos años y medio. Me lo he pasado en grande y he vuelto a valorar al Ibuprofeno como uno de los grandes inventos de la humanidad durante el Siglo Veinte. El sábado fue excepcional. El gran trabajo de la gente de Capitanía (por muchas veces que demos las gracias nos quedaremos cortos) aligeró el rodaje hasta tal punto, que pudimos grabar unas imágenes en un ascensor de los de cabina de madera, del que todavía no habíamos hallado la localización. La mayor parte de la mañana nos la pasamos en el antiguo despacho del Estado Mayor. La marquetería de roble produce el aspecto de otro tiempo, así con una ambientación no demasiado recargada se logra el efecto de los convulsos años treinta. Ni Julio ferrer ni yo mismo hemos estado en el despacho de Fatás, pero el fotógrafo que vino a cubrir gráficamente la entrevista que le hizo Mariano Garcia a Juanjo de la Iglesia nos dijo que se parecía bastante. En la contraportada del Heraldo de ayer se puede apreciar el Despacho del Redactor Jefe que aparece en nuestro corto. Tuvimos que tapar la imagen actual del Rey (no pudo ver ninguno de los planos interpretados por los actores, qué vaya al cine) por un facsimil del primer número del Heraldo. Sobre la mesa colocamos un telefono de baquelita negra, de la época en que Telefónica todavía tenía algún encanto, que hacía juego con el material de oficina de los años treinta y dos primeras ediciones intonsas de Benjamín Jarnés "La teoría del Zumbel" y "La vida de San Alejo". Prometo leerlas cuando acabemos. Como J. Obón lo tenía todo bien estudiado, el rodaje termino a las tres y media. Todavía quedaba lo más duro trasladar el equipo de trabajo a la casa de Julio Ferrer, un cuarto sin ascensor, que es donde se rodaba a la mañana siguiente. El pequeño apartamento de la Calle Santa Isabel, es una puerta al pasado, está repleto de objetos fascinates que poseen la capacidad hipnótica de la maga Circe. Me quedaría horas y horas viendo los dibujos originales de Cocteau que cuelgan de las paredes o rebuscando entre las estanterías atiborradas de primeras ediciones, que parece que van a sucumbir por todo el peso literario que soportan. Los últimos trayectos a casa de Julio cargado con unos focos de más de veinte kilos se hicieron tan pesados como los metros finales de la ascensión de un ochomil. Cinco por cuatro son veinte pisos de Sherpa cinematográfico. Ni J. Obón ni J. Cuartero subirán nunca el Kachenjunga A las cinco y media por fin nos fuimos a comer con Juan Anillo (Actor, Director de Actores, productor y sin Quien este rodaje se hubiese quedado tan poco interesante como un café descafeinado con sacarina) y Juanjo de la Iglesia. Juanjo de la Iglesia es tal como aparecía en la mesa de CQC. Es un tipo que se interpreta sí mismo. Nos decía que tenía dos registros, con sus gafas o con gafas de época, sin embargo clavó su papel de jefe autoritario. Las gafas fueron lo único que le pidió a Juan Anillo, sin ellas no se reconoce. Le pasa lo mismo que a Sansón con su cabello, pierde su esencia. Son su una muestra inequívoca de su personalidad, sin ellas se encuentra vacío. Nos contó muchas cosas con esa voz portentosa de locutor de radio, forjada con horas y horas frente a los micrófonos. Nos sedujo con las anécdotas de una cena con Tim Robbins en la que el estadounidense comía con vodka o unos guiones radiofónicos en clave de humor sobre la Momia, en concreto el capítulo "La Momia va al Urólogo", que nunca mejor dicho estuvo a punto de hacernos mear de risa. Juanjo tiene una cultura vastísima que le permite tener una conversación muy variada, desde el teatro de postguerra a Petrucciani tocando el piano delante del Papa. Por la noche en la Casa del Loco hubo gente que lo reconoció. Algunos se le acercaron de forma correcta y otros fueron unos auténticos plastas. Tras uno de los de la segunda clase me dijo que lo que había hecho ese tipo era la definición de "brasa" que está en el Museo de Pesos y Medidas de París. El resto de actores estuvo a un gran nivel, Jorge Sorrosal, José Carlos Álvarez, Fernando Soriano y Carmen Pascual interpretaron a las mil maravillas. Juan Anillo sabía darles matices que enriquecían su actuaciones. Jorge Sorrosal, que es el protagonista, es ideal para poner cara de tipo honrado al que le van a engañar una y otra vez. El domingo rodamos la partida del "7 1/2" en la casa de Julio Ferrer. La noche se había alargado más de la cuenta. Yo me había ido a dormir cerca de las 6 de la mañana y parte del equipo de rodaje maldurmió una hora en la propia habitación en la que íbamos a rodar. Los participantes de la timba debían beber Cognac, rellenamos una botella vieja de Terry con Té calentito. Convertimos el Terry en "Té Rry". Si el Cognac que bebieron los personajes hubiese sido de verdad habrían acabado con una resaca similar a las que teníamos los que grabábamos, todos menos J. Millán que es un profesional y no se dejó arrastrar por el homenaje que hicimos a John Huston. Todavía nos queda mucho por hacer, mucho cielo que surcar; pero tenemos la certeza que cada día nos divertimos más y mejoramos un poquito. Puede que dentro de tres semanas grabemos una escena de cama que sucede en un Hotel de Frankfurt. P.D. Grandes agradecimientos a la Cafetería Cervantes. El catering del viernes y la cena del Sábado corrió por su cuenta. Nos comimos todo y estaba bien rico. Si queréis tomar algo, allí os tratarán estupendamente. #La imagen corresponde a un sello ruso que conmemora el paso del Graf Zeppelin sobre Moscú |