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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
El martes tuve que coger uno de los últimos trenes de alta velocidad a Barcelona antes de que llegase el AVE. Siempre me ha gustado ser de los últimos. Me suelo sentar en las últimas filas del autobús. Intento asistir a una sesión de los cines la víspera que los cierren. El catorce de marzo cerraron por reformas los Augusta, el día trece por la noche estaba viendo American Gangster al mismo tiempo que Víctor Fernández dejaba de ser entrenadoe del Zaragoza. La distancia entre dos puntos no se miden por los kilómetros que los separan, sino por el tiempo que se tarda en recorrerla. Los últimos Altaria eran una especie en extinción, pero con el AVE me hubiera ahorrado setenta minutos. Cada año que pasa siendo vecino de Las Delicias hace que aprecie más el barrio. El martes, antes de emprender viaje, bajé al buzón a recoger las cartas de amor eterno (a treinta años) que me manda La Caix. Dos mujeres negras tocaban el portero automático. Reconocí la voz de mi vecino Ángel a través del interfono. Una de las mujeres sin ningún acento delator preguntaba por los "gambianos". El bueno de Ángel no se dio cuneta por quien se interesaban. Contestó que no vivía nadie en la casa con ese apellido. La mujer no se dio por vencida y preguntó por los "morenos".´Ángel le indicó los portales donde residen subsaharianos. No distingue entre senegaleses y gambianos, yo tampoco. En Barcelona estoy alojado en un edificio de Óscar Tusquets, prefiero sus novelas aunque no he leído ninguna. Sus títulos son más ambiguos. En la exposición del CCCB veo fichas policiales del tardofranquismo, algunas por delitos como blasfemias, homosexualidad o adulterio. Me alegra que Clemente no haya aceptado las presiones de Teherán. En el Caixaforum veo otras dos exposiciones, la primera sobre los etruscos que me dejan frío como un anochecer junto a la playa. Quede tan lejos cuando estudiaba en la Universidad las diferentes culturas de la antigüedad. La segunda es sobre Chaplin. La gente anónima se ríe con una escena descartada de Luces de la ciudad. Resulta divertido el lenguaje inventado con el que Charlot hace pública su voz diez años depués de la irrupción del cine sonoro en Tiempos Modernos. El personaje se ve obligado a cantar una canción para mantener su trabajo. Chaplin también tuvo una última actuación muda, con su voz se extirpa la inocencia del audiovisual y de gran parte edl Siglo XX. Me gusta como Chaplin termina muchas de sus películas, caminando solo hacia el horizonte. La cámara es testigo de como se aleja. Vemos su espalda, su bombín y su bastón haciéndose cada vez más pequeños. Mañana cojo el AVE (98 minutos hasta Zaragoza). Desde la estación también se verán los vagones hacerse más pequeños hasta que desaparezcan por completo. Yo no viajo solo, ni el sol de los Monegros es en Blanco y Negro #La imagen corresponde a Chaplin jugando al Ajedrez con Douglas Fairbanks durante un descanso del rodaje de La Marca del Zorro Tras varias semanas he logrado descargar, en un programa de intercambio de archivos, una emisión de la televisión pública francesa sobre Je me souviens de Georges Perec . Durante varios años me quedaba dormido, arropado en mi edredón, escuchando una grabación en casette de esta emisión. Estudiaba francés y pensaba que oyéndolo entre sueños iba a ser capaz de desarrolar un acento prodigioso. Mi francés no mejoró demasiado pero cada día me gusta más Perec. La mayor parte de mis recuerdos son de Zaragoza La grabación corresponde a la interpretación del texto de Je me souviens por Sami Frey I Me acuerdo de los viejos autobuses de TUZSA, sólo tenían dos filas de asientos tristes II Me acuerdo de ir a comprar los domingos romos de la Liga de Fútbol. Nunca terminé un álbum. Hubo un año que sólo me falto uno, el de Maradona. III Me acuerdo de la primera película que fui a ver al cine. Me llevaron a ver Galáctica , en el Cine Palacio. Me llevó mi padre un festivo por la tarde. No me enteré de nada. IV Me acuerdo que como era un chico de ciudad, un chico de Zaragoza, no sabía montar en bicicleta. Tuve que aprender en el Paseo de los Bearneses del Parque Grande. V Me acuerdo de haber visto en Televisión El temible burlón con Burt Lancaster y Lenny Kravatz. De mayor quería ser pirata VI Me acuerdo de la antigua tienda de helados de los Italianos. No me gustaba tener que pagar en la caja antes de elegir los helados en cucurucho. Mi madre decía que los mejores eran lo de yema tostada. Yo como buen hijo no me lo creía y elegía los de vainilla. VII Recuerdo a Perico Fernández intentando vender sus cuadros en un programa de Televisión VIII Recuerdo el lema electoral del CDS.”Vota CDS. Vota libertad. Vota al centro Democrático y Social. Nunca he votado al CDS. IX Recuerdo que me compré en VIPS un libro de Fotografías de Henri Cartier Bresson. X Recuerdo los bocadillos de Pechuga, queso y huevo con salsa romesco del London y de los cafés insípidos de la máquina del segundo piso de la Facultad de Filosofía y letras. XI Me acuerdo de los taxis negros. Los cogía con mi madre cuando llegábamos tarde XII Me acuerdo de perder la piel de los dedos por no saber utilizar el Loctite XIII Me acuerdo el Gol de Nayim XIV Me acuerdo de la primera sonrisa que logré arrancar a una chica XV Me acuerdo de los Huesitos, Lacasitos, Conguitos y Caramelos Sugus. XVI Me acuerdo de los veranos en Salou y Cambrils. XVII Me acuerdo de un musícasete de Francesco di Nápoli que tenía un novio de mi madre en el coche. Mi hermana y yo nos pegamos un viaje por el Levante escuchando “Cantare Ooohh. Volare Ooohh” XVIII Me acuerdo que me daba miedo ir a Torrero porque estaban la cárcel y el cementerio. XIX Recuerdo a Mauricio Aznar interpretando canciones argentinas en la Biblioteca de Aragón. XX Recuerdo ver el estreno de Nunca digas nunca jamás en el cine Elíseos. Me gustaban los relojes de James Bond XXI Recuerdo que Silvia me regaló una pluma Montblanc. XXII Recuerdo lo grandes que eran las hojas del Heraldo de Aragón XXIII Recuerdo la primera vez que consulté el B.O.E. XXIV Recuerdo que intentaba ver las película pornográficas de Canal + los viernes por la noche. Me di cuenta de que tenía mucha imaginación XXV Recuerdo que una vez fui al festival de Cine de San Sebastián y le pedí un autógrafo a un Director Chino, del que se me ha olvidado su nombre. XXVI Recuerdo que leí La Familia de Pascual Duarte la víspera de un examen de Matemáticas. Saqué un uno XXVII Recuerdo que con los compañeros de trabajos siempre compramos la lotería de Navidad en la Administración del Rosario XXVIII Me acuerdo de dos personas que iban vestidas por la calle con gorras de capitán de barco XXIX Recuerdo que mi abuela se pedía un Bitter Kas cuando íbamos a los Espumosos. XXX Me acuerdo de jugar a Fútbol con mi hermana en el pasillo de casa XXXI Me acuerdo que a la Plaza Albert Sweitzer la llamábamos plaza Albert Swarzenegger XXXII Me acuerdo que Federico Luppi en una película decía, sólo hay dos tipos de hombre, los que quieren dinero y los que no saben lo que quieren XXXIII Me acuerdo de aprender a conducir en un 600 cerca del velódromo XXXIV Recuerdo que se puso de moda el Kárate. Llegué a cinturón amarillo y mi único amigo en clase era un testigo de Jehová XXXV Recuerdo el rastro de la Plaza de Toros. Cada vez que iba le preguntaba el precio a un señor que vendía cencerros, sin intención de comprar ninguno XXXVI XXXVII Recuerdo que en la Revolución Francesa cambiaron el nombre de los meses. A Noviembre lo llamaron Brumario XXXVIII Recuerdo una exposición de Yoko Ono en el Palacio de Sástago XXXIX Recuerdo la primera declinación del latín. Rosa-Rosae Rosa-Rosae Rosam-Rosas Rosae-Rosarum Rosae-Rosis Rosa-Rosis XL Recuerdo que los porches del Paseo Independencia son iguales que los de la Rue deRivoli XLI Recuerdo que tome conciencia de que me iba a casar con Silvia paseando por Central Park en Nueva York XLII Recuerdo comprar minerales los domingos por la mañana en la Plaza San Francisco. Los tenía almacenados en cajas pero con las etiquetas cambiadas. Hoy no sé distinguir más que la Pirita y el Yeso XLIII Me acuerdo de los libros negros de Cátedra XLIV Recuerdo que una docena de churros costaba cien pesetas XLV Recuerdo que mi padre decía que Bernard Hinault era el mejor ciclista del pelotón internacional. Pensaba que los Lagos de Enol se llamaban en realidad los Lagos de Hinault. XLVI Recuerdo muchos de los cines que ya no existen, el Iris, Argensola, Pax, Torrero, Venecia, París, Palacio, Gran Vía, etc... XLVII Recuerdo los bombones dela Caja Roja de Nestlé XLVIII Recuerdo la única camiseta que he tenido de un grupo musical. Era de Suede XLIX Recuerdo el olor a tierra quemada tras la lluvia L Me acuerdo del cuadro de Álvarez Dumont Defensa del Púlpito de San Agustín que estaba en un tramo de las escaleras del Museo Provincial LI Me acuerdo de los hermanos Tonetti LII Me acuerdo de los moldes de escayola de la primera casa que me compré LIII Me acuerdo de la bata blanca de un dentista amigo de mi abuela que tenía la consulta en la Avenida Madrid LIV Recuerdo la primera vez que oí la expresión niño de cristal, pensaba que se trataba de una escultura de vidrio LV Me acuerdo de El Hombre que jueves de Chesterton. Me lo compré un lunes y me lo leí un martes LVI Me acuerdo que teníamos un equipo de Fútbol 7 que se llamaba La familia Arnolfini. El único trofeo que ganamos fue uno a la deportividad LVII Recuerdo el sonido ortopédico de mi primer móvil LVIII Recuerdo la luz fría de los flexos LIX Recuerdo el día que nació mi hermana LX LXI Recuerdo el Panqueque de Fantoba LXII Recuerdo un indigente que tocaba una cacerola como si fuese un batería en el Paseo Independencia. Me dijeron que tenía el Síndrome de Diógenes. LXIII Me acuerdo de los Bonobuses. Coleccioné los del año 2000. Me faltaba el del mes de mayo y me lo encontré por la calle LXIV Recuerdo que tengo unas fotos vestido de Baturro. Aparezco triste, no me debía gustar el folclore. LXV Recuerdo el incendio de la discoteca Flyng. Teníamos un compañero de clase que siempre vestía de negro. Le decíamos que iba de luto por las víctimas. LXVI Recuerdo el vaho que salía de mi boca las mañanas de Enero LXVII Me acuerdo de los billetes de mil pesetas en los que salía Benito Pérez Galdós. LXVIII Me acuerdo del refrán “Que si fue que si vino, que si mangas de Lino” LXIX Recuerdo que cuando tenía seis años confundía a la mujer del portero de mi casa con la Reina de España. LXX Me acuerdo del Fantasma de los ojos azules LXXI LXXII Me acuerdo de los edificios con metralla de la Guerra de la Independencia en el Casco Histórico LXXIII Me acuerdo de las meriendas de bocadillos de chorizo de Pamplona. Pensaba que se hacían todos los embutidos en Navarra. LXXIV Me acuerdo del embarcadero del Parque de Atracciones y del Barco del Mississipi, que me hacía pensar en el barco de Fitzcarraldo. LXXV Recuerdo que vi ET en el cine Fleta antes de que estuviese en ruinas fantasmagóricas. LXXVI Me acuerdo de los programas deportivos de la radio los domingos de otoño por la tarde LXXVII Me acuerdo que en el parlamento francés hicieron un debate para decidir si Tintin era de derechas o de izquierdas LXXVIII Recuerdo que asistí a la conferencia que impartió un jesuita sobre los manuscritos del Mar Muerto. LXXIX Me acuerdo de la escalera mecánica del Sepu. LXXX Me acuerdo del telón que pintó Unceta para el teatro Principal LXXXI Recuerdo que una vez cogí un ascensor en Tiffanny´s en la Quinta Avenida LXXXII Recuerdo una oficina del Banco pastor en la Plaza Aragón. No podía entender un nombre tan poco apropiado para guardar mi dinero LXXXIII Me acuerdo del adoquinado de la Calle Don Jaime LXXXIV Me acuerdo que Sherlock Holmes vivía en el 221B de Baker Street. LXXXV Recuerdo que tenía un vídeo Beta que al final de sus días grababa sin sonido. LXXXVI Recuerdo que conduje un Talbot Horizon desde las Delicias hasta Bratislava. 5500 Kilómetros sin aire acondicionado en el verano más caluroso de la década de los noventa LXXXVII Me acuerdo del bigote de Charles Bronson, la mayoría de sus películas llevaban el adjetivo justiciero o el sustantivo justicia LXXXVIII Me acuerdo de la cena en la que conocí a Silvia. LXXXIX Me acuerdo de Maurice Lacroix, el hombre impuntual XC Me acuerdo de las naranjas sanguinas XCI Me acuerdo de los viajes a Andorra para comprar aparatos electrónicos. La gasolina era más cara que lo que te ahorrabas. XCII Me acuerdo de las doce campanadas de Nochevieja y de los cuatro cuartos que las preceden XCIII Me acuerdo del ascensor del Museo del Foro XCIV Me acuerdo que la nieve no cuaja casi nunca XCV Recuerdo que la palabra chabisque me hacía mucha gracia. XCV Me acuerdo de la canción de la Trinca que era una versión de los Sitios de Zaragoza XCVI Me acuerdo que Peter Pan tiene una escultura metálica en Hyde park en Londres XCVII Me acuerdo de las películas de Scorsese XCVIII Recuerdo la Calle Alfonso cuando no era peatonal XCIX Recuerdo que la Sissí auténtica era anoréxica y que Romy Scheneider era mucho más guapa que cualquier princesa de carne y hueso C Recuerdo los papeles de carboncillo para realizar copias. Se me manchaban los dedos de negro Me acuerdo de un despertar en Treguier, un pequeño pueblo de la Bretaña Francesa |